Ruta de Hornachuelos al monasterio de los Ángeles

Ruta de Hornachuelos al monasterio de los Ángeles

El camino desde Hornachuelos al Monasterio de los Ángeles es un clásico entre las rutas de senderísmo en Córdoba y más aun en la población de Hornachuelos.

Es un sendero muy sencillo utilizado para comenzar en el mundo de la montaña, pero no por eso se le resta belleza.

La ruta tiene lugar en un 80 ó 90% por la orilla oeste del pantano del Bembazar, mientras por encima de las cabezas se deslizan personas en tirolina que luego dejan paso a unas buitreras impresionantes en la otra vertiente del pantano.

Según nos dijo una lugareña que por allí rondaba, hay otra ruta que pasa por allí por las buitreras y que los animales, acostumbrados a los humanos, pues no hay que olvidar la conexión del pueblo con su parque natural y la naturaleza, se te pueden llegar a posar al lado como posando para hacerles fotos.

Naturalmente al escuchar esto decidimos volver en otra ocasión para ver a estos majestuosos animales.

Mientras se recorre la senda, en ocasiones te cruzas con regatistas que en kajak recorren las tranquilas aguas del pantano y al final del mismo como un centinela se encuentra el monasterio.

Son muchas las historias sobre este monasterio y estas van surgiendo conforme te acercas, historias sobre el uso como manicomio del lugar, historias de fantasmas…

Pero para llegar a él hay que subir por una cuesta corta pero intensa, en la cual, si vas cargando con el equipo como hago yo, te puede costar un poco.

A unos cien metros del edificio se encuentra una cruz que permite ver todo el valle y disfrutar del pantano como si fueras un pájaro. Pero el final de la ruta, sin contar la vuelta, esta cerca y eso hace que se siga con ganas.

Cuando llegamos al monasterio, este se encontraba cerrado, pero no tenía el estado de abandono que según dicen algunas personas tiene, de hecho estaba bastante bien conservado y dentro había un par de coches.

Es casi necesario como buen senderísta, descansar allí y tomar un tentenpie antes de volver por el mismo camino que se ha hecho.

Al final de la ruta, o al principio, según se mire, hay una fuente de agua maravillosa donde poder refrescarse.

Ruta entre  Santa María de Trassierra  y los puentes romano y árabe

Ruta entre Santa María de Trassierra y los puentes romano y árabe

Hace tiempo que estaba buscando hacer esta ruta, un camino que uniera la parte de Santa María de Trassierra con Las Jaras, o en su defecto con los puentes romano y árabe, desde los cuales subir al pantano de La Encantada y Los riscos.

En un principio la ruta iba a ser circular, la idea era ir por la margen del río hasta los mismos puentes pasando por lo arenales, lugar donde el río se ensancha y pueden verse muchas aves.

Pero no pudo ser, aunque llegamos algo más allá de la desembocadura del arroyo del Bejarano, que fue una pena por que estaba seco, algo que no sucede en décadas, el camino estaba imposible de recorrer, aunque pudimos hacer fotos como estas:

Decidimos volver y tomar la pista que lleva directamente a los Arenales para unir las dos zonas, cosa que logramos en unos cuantos kilómetros antes de tomar una vereda junto al río para llegar a los puentes.

El primero es el puente romano del Siglo primero, y que ahí sigue en pie.

Este puente no esta sobre el Guadiato sino sobre el Guadalnuño, un arroyo que recoge el agua de diferentes torrentes y que en otoño e invierno suele llevar agua, pero que en verano solo tiene algunas charcas donde bajan algunos animales a beber dejando sus marcas como testigo de su presencia.

Siguiendo un poco más adelante se llega al puente Árabe, este si sobre el Guadiato pero perdió un ojo hace muchos años y es imposible cruzarlo, aunque es un lugar conocido por senderistas que llegan hasta aquí.

Durante el camino de vuelta, con el sol golpeando sobre nuestras cabezas pudimos comprar agua en el restaurante que se encuentra en el puente de los Arenales, lo cual nos vino muy bien, y cuando nos encontrábamos de nuevo en la zona del Guadiato a su paso por las buitreras muy cerca de los Baños de Popea nos encontramos con un espectáculo que solo estos animales te pueden ofrecer.

Estaban volando a la altura de las rocas y escuchábamos las crías graznando… algo que te deja sin palabras

Ya solo nos quedaba la gran subida de cien metros en menos de un kilómetro que lleva a los alrededores de la barriada, pues aunque sorprenda toda esta ruta esta dentro del municipio cordobés.

Llegamos al pueblo donde no pude dejar de meter la cabeza debajo de la fuente para refrescarme antes de parar en el bar y comer algunos platos típicos de la ciudad.

Y bueno, finalmente ¿qué mejor que dejaros el vídeo de la ruta para que la disfrutéis?

¡Alerta! Garrapatas en España

¡Alerta! Garrapatas en España

Desde que viene el buen tiempo hasta llegado el otoño y en algunas zonas bien entrada esta estación, en nuestro país hay un peligro oculto en nuestras montañas, bosques, dehesas e incluso jardines. Nos creemos que en España no hay animales peligrosos pero estamos muy equivocados ya que hay serpientes venenosas, arañas, algunos insectos e incluso algunos mamíferos.

Pero hay un animal que puede ser muy peligroso. Este animal es la garrapata de la cual hay varias especies en nuestra geografía.

La herida que causa uno de estos animales no es para nada dolorosa, de hecho anestesian la zona donde van a provocar la misma, aunque al poco tiempo puede generar enrojecimiento y picores. El peligro de estos animales se encuentra en que son vectores de una serie de enfermedades que pueden ser muy peligrosas, provocadas por virus, protozoos o bacterias que tienen en su interior.

En nuestro país, las infecciones suelen ser de origen bacteriano como la enfermedad de Lyme, la fiebre botonosa, la anaplasmosis, tularemia y la babesiosis.

Tambien puede haber enfermedades viricas, como la fiebre hemorragica de Crimea-Congo, entre otras.

No solo pueden introducir enfermedades infecciosas si no también otras como parálisis neurotóxica.

Pero no os asustéis, ya que la probabilidad de ser contagiados por una de estas enfermedades es muy baja, pero hay que tomar precauciones. De hecho hay que tener en cuenta que desde 2013 solo nueve personas han sido contangiaas con la fiebre de Crimea, el problema es que la tasa de mortalidad ronda el 30% por esta enfermedad.

En más de treinta años saltando por los bosques y montañas, he sido testigo de varias picaduras de estos animales, una de ellas muy pequeña a mi hermana que se la quito mi padre con aceite. Otra que se introdujo debajo de la piel de la espalda de mi prima y le causo bastantes fiebres a mi prima y otra que se me enganchó a mi durmiendo en una tienda de campaña y que me retiraron en urgencias con eter y que no me causo mayores males.

No obstante si he visto muchas enganchadas a animales de granja que pueden pasar facilmente a las personas, por lo que era bastante común fumigar las zonas de paso y desparasitar a las reses.

Comportamiento de las garrapatas

Las garrapatas de forma general son oportunistas, se encuentran en zona de pastos y amplia vegetación. Suben a las partes altas y allí esperan a que pase el animal, saltando a este cuando se roza con la planta.

Aunque muchos científicos dicen que están cambiando su comportamiento al de depredador, persiguiendo a sus victimas, cosa que según a mi me contaban mis abuelos, decían que iban en busca de los animales y las personas ya desde antaño, y al fin y al cabo a mi se me agarró una en el saco de dormir dentro de una tienda allá por los 80.

Lo que si es cierto es que debido al cambio climático están modificando su tiempo de acción al hacer más calor y se encuentran colonizando zonas más frías.

Evitar las picaduras

A pesar de todo esto no es difícil evitar las garrapatas y sus picaduras, para ello hay que seguir unas indicaciones sencillas.

  • Utilizar ropa adecuada; de colores claros para verlas, pantalones largos por dentro de los calcetines, manga larga, gorra, camiseta por el interior del pantalón y botas cerradas.
  • Utilizar repelentes adecuados
  • Evitar el paso por zonas con hierbas altas. (ya he explicado la forma tradicional que tienen de engancharse)
  • Andar por el centro de los senderos y evitar la vegetación de los bordes
  • No sentarse o tumbarse en las lindes de los senderos
  • No tocar a los animales que encontremos, ya sean domésticos o salvajes
  • Revisar la ropa durante y después de la ruta
  • Lavar la ropa con agua caliente cuando lleguemos a casa
  • Revisarnos el cuerpo cuando lleguemos a casa, sobre todo; cabeza, detrás de las orejas, las axilas, las ingles, detrás de las rodillas, el ombligo.

Naturalmente también se debe de generar un programa de desbrozado y limpieza de los montes por parte de las administraciones, de ese modo también se evita la proliferación de incendios forestales, pero eso es otra historia…

Me ha picado ¿Qué hago?

No importa todas las precauciones que tomemos, siempre puede haber mala suerte y que nos pique un de estos bichos, de modo que hay que saber que hacer.

Hay varias formas de quitar una garrapata, pero la mejor es usar unas pinzas de punta fina para intentar sacarla sin que se quede la cabeza dentro y para que no introduzca en nuestro organismo o que tiene dentro.

Para ayudar en esta operacion se puede usar algo de aceite, alcohol o eter, mientras cogemos a la garrapata por la cabeza.

Si cuesta trabajo sacarla, se queda una parte dentro o tenemos fiebre, malestar o fatiga los días siguientes, lo mejor es requerir asistencia médica.

Si hemos logrado sacarla, nos lavamos bien las manos y la herida con agua y jabón, guardar la garrapata en una bolsa de plástico hermética o un bote y esperar una días por si fuera necesario un análisis posterior si nos sentimos mal.

Ruta desde Zahara de los atunes a Bolonia

Ruta desde Zahara de los atunes a Bolonia

Hacía tiempo que quería hacer esta ruta, y aunque las circunstancias no acabaron siendo las mejores, al menos pude terminarla.

Llegamos el día de antes a Zahara de los atunes al camping Bahía de plata, el cual no esta mal, aunque a mi parecer los baños eran escasos y estaban bastante lejos de la zona de acampada libre que se encuentra junto a una carretera donde pasan continuamente coches, motos y personas, por lo que el descanso es difícil, pero para un par de días no esta mal.

Nos levantamos por la mañana y recogimos a Vero, que llegó desde Sevilla para empezar la ruta.

Comenzamos la ruta dirigiéndonos a la playa de Atlanterra donde hay una roca donde rebota el sonido del mar y que hace sentir que estas rodeado de agua.

El recorrido no es tanto sendero como podría esperarse, de hecho parte del mismo transcurre por calles de chalets millonarios que disfrutan de una playa virgen justo delante (la playa de los Alemanes).

Esta playa esta delimitada por dos hitos importantes, una de ellas el bunker que se construyó en 1940 cuando el régimen franquista decide apoyar al eje y temiendo un desembarco aliado se creo un cinturón de fortificaciones de defensa y vigilancia por si se daba la situación. Actualmente esta abandonado.

El segundo hito es el faro de Carmarinal, desde donde se ve hasta el Cabo de Trafalgar y justo hasta la punta de los acantilados de Bolonia.

Mientras estuvimos aquí, llego la guardia civil para multar a un coche que había aparcado junto al faro, por lo que no es buena idea venir aquí con vehículo.

Desde este momento comienza un ascenso por una pista de tierra que muestra a una margen un terreno granítico fantástico y al otro un mar verde de pinos que se mezcla con el azul del mar, el del cielo y el amarillo de la gran duna de Bolonia.

Esta zona es zona militar y no es recomendable abandonar los caminos, aunque hay salpicadas un puñado de granjas.

Saliendo a la carretera y siguiéndola con mucho cuidado llegamos a Bolonia, un pequeño y precioso pueblo con una playa de media luna espectacular y que cada año va teniendo más visitantes.

Aquí nos paramos a tomar algo antes de dar la vuelta y fue en ese momento cuando recibí una llamada de mi familia con noticias preocupantes sobre la salud de mi madre y nos volvimos a poner en marcha. Afortunadamente fue solo un susto pero yo ya no iba pensando en hacer fotos o vídeos hasta que pude contactar con mi padre, momento en el cual ya habíamos coronado la duna. (Esta es la razón por la que no hay fotos de las ruinas)

Para volver decidimos salir a la carretera y tomar el mismo camino que de ida, con un calor importante, pero contentos con la ruta y todo lo que habíamos visto.

Puerto atarfi

Puerto atarfi

Cómo muchos des vosotros sabréis hace un tiempo tuve un accidente de tráfico, me dieron un golpe en un semáforo dentro de la ciudad. Y aunque sigo de pleitos con el seguro tras pasar varios meses sin poder andar ni viajar, llevo un tiempo retomando las energias y la forma para lo cual decidí hacer una ruta poco conocida en Santa María de Trassierra, en Córdoba.

Aunque este pequeño pueblo, actualmente barriada de la capital califal, es conocido por otras rutas como Los baños de Popea, El Bosque de Fangorn, El Bejarano o la Fuente del Elefante, que quedan en su vertiente este, de forma menos conocida tiene rutas espectaculares en su lado oeste, como la del pantano de Jarosa o la que os traigo hoy.

Esta ruta es muy especial para mi ya que pasa junto a la casa donde viví hace años y donde me críe, tal vez por eso decidí empezar esta nueva etapa de mis andanzas con ella, ademas haciéndola dos veces una durante el día y otra durante la noche.

La ruta es bastante sencilla siempre por pista o senderos, saliendo desde el propio pueblo en dirección a la parcelación del Salado y llegando hasta la casa rural Las Gamonosas, donde nos adentramos en la finca la Jarosa por un sendero que la cruza. En este punto hay que tener cuidado ya que se trata de una finca donde puede haber monterias y a veces hay cazadores furtivos.

Una vez que atravesamos La Jarosa se entra en una dehesa con caminos marcados y donde podemos encontrar ganado suelto, pero tranquilos mientras se mantengan las distancias no hay problemas ya que no es bravo.

Es en esta dehesa donde debemos de girar hacia el Arroyo del Rulo en dirección el castaña de Valdejetas, aquí el guarda tiene algunos perros que pueden darnos algún susto, pero por suerte suelen estar atados y como aviso adicional hay que tener en cuenta que este sendero atraviesa una finca privada por lo que no se debe de salir del sendero ni recoger frutos de los árboles.

Tras esto y pasando otra verja, de hecho se cruzan unas cuantas durante el camino, llega la subida a puerto Atarfi, que no es que sea muy dura pero tiene algunos tramos de bastante inclinación y tras llevar unos 8km pica un poco.

Tras la cima comienza un descenso por la pista hasta la carretera y al llegar a la carretera hay que andar unos 20 metros a la izquierda para cruzar y entrar en un sendero que nos llevará hasta la parcelación de Los Llanos de Arjona y desde allí al pueblo.

La ruta en si no tiene mucha dificultad y en el castañar no es raro encontrar familias, que en noviembre van a buscar castañas, o fotógrafos que hacen fotografías a las setas que crecen en los pinares, aunque no hacen la ruta completa.

Para mi es una ruta especial para empezar, coger forma, recorrer un montón de tipos de paisajes… y la verdad que cuando decidí hacerla de noche fue un reto, por que muchas personas tienen miedo a andar por la sierra sin la luz del sol pero con la luna todo se ve distinto, las luces de las casas, los pueblos al final del valle…. cambia la forma de andar, de interactuar con la naturaleza, la fauna… por lo que siempre lo recomiendo.

Como elegir la esterilla, aislante y colchoneta para montaña o acampada

Como elegir la esterilla, aislante y colchoneta para montaña o acampada

Es muy importante saber elegir la esterilla, aislante y la colchoneta para montaña o acampada, para evitar perdidas de calor, que nos llegue la humedad, poder tener mayor confort…

Esta parte del equipo suele estar menospreciado pensando que no afectan a nuestra seguridad o rendimiento, pero la realidad es muy diferente. Ya que si pasamos varios días durmiendo incómodos, perdiendo calor, con humedad… lo que va sucediendo es que nos vamos agotando y con el cansancio aumentan peligrosamente los riesgos de lesiones o accidentes.

De este modo podemos observar que esta parte de nuestro equipo cumple dos funciones:

  • Aislar del frío y la humedad
  • Aportar comodidad

La función aislante de estos objetos es más importante si cabe que la de la comodidad, ya que la perdida de calor con la superfice de la tierra (a pesar de estar en una tienda) hacen disminuir las prestaciones de nuestros sacos de dormir, de los cuales hablaremos más adelante.

El valor R del aislante

Este numero nos sirve para conocer la capacidad de aislamiento de nuestro aislante y suele venir indicado en las características del producto.

Este valor es el indicador que tiene el aislante para resisitir la circulación de calor. (R por la resistencia)

El mínimo es 1 lo podemos encontrar en aislantes sencillos, para situaciones livianas, en campings de verano… aunque no suelen ser recomendables.

A partir de 3.5 comienzan los valores para situaciones de invierno.

Pero hay que tener en cuenta que cuanto mayor sea este valor por norma general más peso tiene el aislante/colchoneta.

Nota: Yo cuando voy de camping suelo llevar un colchón hinchable y debajo le pongo un aislante fino, para evitar aun más las perdidas de calor, evitar posibles pinchazos al colchón y tener mejor comodidad. Pero cuando se que voy a dormir en la montaña llevo solo un esterillo.

Tipos de esterillas de montaña

Hay que saber diferenciar los diferentes tipos de productos que podemos encontrarnos a la hora de elegir la esterilla, aislante y colchoneta para montaña o acampada.

De forma general debemos de fijarnos en tres factores:

  • Peso
  • Factor R (Aislamiento)
  • Acolchado (Comodidad)

Sopesando los tres factores frente a la actividad que vamos a realizar y las condiciones climatológicas, debemos de elegir nuestra opción adecuada.

No es lo mismo un vivac en la nieve en la cima de una montaña que en un valle en primavera cerca del mar. O que haya que hacer una ruta de trekking de muchos kilómetros que solo un paseo o acampar junto al coche.

Una vez que tenemos esto claro debemos de escoger el tipo de nuestro equipo que puede ser de tres formas.

  • Espuma (suelen ser las mas baratas)
  • Hinchables
  • Autohinchables (algunas cuesta la vida volver a guardarlas, por propia experiencia…)

Vamos a pasar a analizar cada uno de los tipos…

Aislantes de espuma

Son las más comunes, con el tiempo han pasado de ser simplemente planas a mantener diferentes capas, diseños y relieves para minimizar el peso, la comodidad y el aislamiento.

Ventajas:

  • Peso mínimo
  • Debido a su peso se pueden combinar con los otros tipo para aumentar el factor R así como proteger a la otra que suele ser más fragil.
  • Baratas
  • Duraderas, solo hay que preocuparse de limpiarlas cuando están sucias
  • Se pueden llevar fuera de la mochila
  • Sirven para sentarse, tumbarse a descansar…

Desventajas:

  • Ocupan mucho espacio, aunque suelen llevarse fuera de la mochila
  • Tienen un bajo factor R

Aislantes hinchables

Parecidas a las colchonetas de playa o los colchones hinchables (vale a los de lomonaco no, pero al resto sí), consisten en un interior hueco que se llena de aire, aunque a partir de aquí comienzan las diferencias.

Son las más cómodas debido a su grosor, y a mas grosor más comodidad pero mayor peso.

Este tipo de aislante ha tenido una gran evolución en los últimos años, ya que los fabricantes han añadido aislamiento de fibra que puede llegar hasta R 5, además los nuevos materiales han rebajado su peso.

Ventajas:

  • Su comodidad
  • Se pliegan muchísimo y ocupan poco espacio
  • Ligeras, pudiendo llegar a estar entre los 250g y los 500g
  • Algunos modelos llegan a tener un R de 5 para su uso en invierno

Desventajas:

  • Se pueden pinchar o rasgar, aunque se le pueden hacer pequeños arreglos en ruta
  • Suelen ser caras, sobre todo aquellas que son ligeras y resistentes
  • La humedad del aliento al hincharlas puede crear cristales de hielo que las desgaste o incluso rompa
  • Los cambios de temperatura pueden cambiar el volumen del aire creando sensación de que pierden aire
  • No se recomienda su uso directo con el suelo ya que pueden rasgarse o pincharse
  • Inflarlas después de una larga jornada suele ser algo tedioso y cansado, aunque siempre puedes llevar un inflador automático, lo que su pone más espacio y peso, por poco que este sea.

Colchonetas autohinchables

Son una especie de híbrido entre las dos anteriores, combinando la resistencia de las de espuma y la comodidad de la del aire.

El interior de estos aislantes esta formado por celdas de espuma con huecos para el aire.

De este modo al plegarlas se comprimen estas celdas expulsando el aire pero desplegarlas, la capacidad de recuperación de tamaño de las celdas de espuma hace la labor de succión a través de la válvula abierta haciendo que la colchoneta se hinche.

Ventajas:

  • Son cálidas para usar en invierno
  • Más resistentes que las hinchables, siendo difícil que pinchen
  • No hay sensación de perdida de aire
  • Mas cómodas que las de espuma
  • Más consistentes que las de aire
  • Más baratas que las hinchables (aunque no siempre)
  • Se puede regular las dureza con más o menos aire
  • Se autohincha

Desventajas:

  • Son más pesadas que las anteriores, pasando del medio kilo e incluso el kilo si hablamos de las de camping (aunque para camping ya os he dicho lo que yo hago)
  • Ocupan más espacio en la mochila, aunque hay alguna de gama alta que son pequeñas, hay que pagar un alto precio por ello.
  • Aunque tienen mayor resistencia que las hinchables tampoco es recomendable su uso directo con el suelo.

¿Que tipo de aislante escoger entonces?

Como he dicho más arriba hay que valorar, la actividad que se va a realizar, el tiempo, la intensidad, los kilometros… y de este modo encontrar el equilibrio entre comodidad, resistencia, valor R y peso que necesitemos

No obstante se pueden seguir algunas sugerencias que no normas para elegir la esterilla, aislante y colchoneta para montaña o acampada que vamos a necesitar.

  • Si viajamos en el coche, para hacer camping, sin problemas de espacio o peso, la colchoneta hinchable gruesa es la mejor opción
  • Si hay que cargarla en la mochila pero no esperamos malas condiciones, una autoinchable ligera o una hinchable con un tarp puede ser buena opción
  • Si la actividad es en verano y consiste en marchas largas con varias noches, una de espuma suele ser buena opción
  • En invierno la autohinchable suele ser la mejor opción, pero siempre con una de espuma como refuerzo

Un país en el maletero – Los pueblos blancos de Cádiz

Un país en el maletero – Los pueblos blancos de Cádiz

Este es el primer episodio de la serie «A country in a trunck» donde iremos recorriendo España por sus pueblos (dejamos las grandes ciudades aparte) casi en su totalidad, como ya expliqué en el capítulo 0.

En esta ocasión nos hemos dirigido a la llamada Ruta de la Cal o de los Pueblos Blancos de Cádiz, en la sierra Grazalema, donde muchos no lo saben pero es el lugar donde más llueve de España y eso se nota en la miriada de riachuelos, arroyos, pantanos… que lo cubren y que hay bajo su superficie.

En esta tierra veremos lugares de asentiamiento desde los Fenicios y puede que anteriores, hasta nuestros días, pasando por un fuerte presencia Romana y Árabe.

Al ser el primer video-documental que hacemos hemos visto muchos errores que esperamos ir subsanando en los proximos, tanto en guión, rodaje y postproducción, ya que nos ha servido para aprender siendo el episodio piloto de nuestra serie.

Somos conscientes de muchos de los fallos, pero creemos que es interesante publicarlo ya que aunque sigue lejos de la idea que tenemos del resultado final, sabemos que todo camino comienza por un primer paso, de modo que esperamos que entendáis las dificultades técnicas, la inexperiencia y los problemas que en el tiempo de grabación en la ventana de verano del 2020, durante a pandemia del COVID, pero tambien queremos que sepáis que hemos aprendido mucho!

Bosque de Fangorn, Bejarano, Baños de Popea y Fuente del Elefante

Bosque de Fangorn, Bejarano, Baños de Popea y Fuente del Elefante

Antes de nada decirte que sí, que has leido bien, Bosque de Fangorn, como en el Señor de los Anillos, y es que en la Sierra de Córdoba hay todo un mundo por descubrir debido a su microclima que te hace sentir que estas en tierras mucho más al norte…

Esta ruta en cuestión de unos 17-18 km comienza en el famoso cruce de Trassierra a unos 6km de la ciudad, junto a la gasolinera conocida como «el ovni», os invito a verla de noche y sabréis por que tiene ese nombre.

Es un sitio que según a la hora a la que llegues puedes tener problemas para aparcar ya que hay un restaurante muy famoso allí y el espacio es limitado.

Justo entre el restaurante y la gasolinera hay un sendero al que las gentes de Córdoba llaman el Bosque de Fangorn debido a que es bastante denso, con caminos sinuosos que ascienden hasta lo mas alto de la primera cara de la sierra para dejar ver un mar verde de dehesas, bosques, cerros, valles… hasta donde alcanza la vista.

Tras esto comienza un descenso que en algunos tramos, sobre todo si ha llovido y la arcilla del suelo esta mojada, se puede volver escurridizo e inestable, y por que los puentes de madera están en pésimas condiciones y hay que rodearlos cruzando por marañas de zarzas que te agarran como si no quisieran dejarte marchar.

Una vez que se sale del bosque se entra en un sendero que va junto a la carretera y que desemboca el una vía verde muy conocida por todos los habitantes de la ciudad, ya que es el camino para llegar al Arroyo del Bejarano, La Fuente del Elefante o la Fábrica de Paños. Y justo en frente queda el Sendero de los Duendes que llega hasta Santa María de Trassierra, una barriada que fue una aldea donde muchas personas tienen su residencia de verano y donde se puede degustar carne de monte por un buen precio.

Nosotros tomamos el camino hacia la fábrica de paños para llegar al Bejarano, nombre curioso de nuevo en la sierra, ya que hace referencia a Bejar un pueblo que esta en Salamanca.

Según se dice, en algún momento, alguien de aquella localidad migraría hasta aquí y por fama o por algo similar le pusieron su nombre al arroyo que es un afluente del Guadiato.

Aunque llevabamos track yo quise cambiar un poco la ruta, evitando a la feria de personas que había por la zona, tomando una un poco más abrupta y aunque evite a los senderistas de zapatillas nike, nos cruzamos con bastantes ciclistas.

Llegamos de este modo al nacimiento del Bejarano, para lo que hay que abrir una cancela de acceso publico, de hecho todas las cancelas que encuentres en este camino son para evitar que el ganado (vacas) se escapen.

A unos 100metros de la cancela se encuentra la poza donde con una cascada nace el arroyo, siendo todo un espectáculo.

Desde ahí volvimos sobre nuestros pasos hasta la puerta y entramos por la que esta justo en frente donde un cortijo abandonado domina una colina, y las vacas pacen a su alrededor. Hay que tener cuidado ya que muchas veces pasas entre ellas y aunque son muy mansas, lo mejor es dejarlas en paz y sobre todo dar un rodeo si ves que hay alguna ternera o ternero con ellas.

Recuerdo que cuando era niño, esta zona estaba sin vallas e incluso acampé alguna vez en la zona, ahora esta todo lleno de alambres y gentes que gritan, aunque no restan belleza al lugar.

Seguimos por la senda del arroyo, que no deja de cantar y se desciende pasando por lugares icónicos como:

  • El Rincon de Duende: donde la exuberante vegetación hace un túnel sobre el curso del agua y hay pequeños saltos que ponen música constante al lugar.
  • Las minas Romanas de calcopirita: antaño llenas de basura, ahora relativamente limpias, están abiertas al publico, pero son bastantes peligrosas si te internas en ellas cosa que no es muy recomendable, sobre todo si abren la presa pues pueden llenarse de agua. (o eso nos decían de pequeños)

En este tramo del camino hay zonas donde hay que tener cuidado nuevamente al pasar si el suelo esta mojado por que la caida puede estar asegurada.

Se llega de este modo al Guadiato, el río que tantas veces habrás visto si me sigues en redes sociales pues muchos días que solo quiero dar un paseo me vengo por esta zona.

Aquí buscamos un sitio para comer, ya que con la cantidad de gente parecía un festival de música más que una ruta senderísta, sobre todo por que esta zona es de acceso relativamente fácil para familias con niños.

Por fortuna conozco bien la zona y se donde hay riconcitos que la gente ignora, y nos paramos a comer con los pies metidos en el río.

Tras comer algo comenzamos nuestro camino de vuelta, pasando por el Molino abandonado de la época árabe y sus represas en la zona de los Baños de Popea (en cierta ocasión un portugués me dijo que esto era la Sintra de Córdoba, siempre salvando las enormes distancias claro), y seguimos adelante pero en lugar de dirigirnos al pueblo giramos a la izquierda por la pista y antes de terminar la subida que había frente a nosotros, tomamos la vía verde que nos dirigía hasta la Fuente del Elefante, otro lugar icónico de la sierra cordobesa.

Dicen que la fuente y el pequeño acueducto que sale de ella es lo último que queda de un palacio califal de verano.

Curiosidad: La fuente que hay en el lugar no es la autentica, es una copia, así como la que hay en la plaza del pueblo. Son copias de la original que oficialmente se encuentra en el obispado de la ciudad, pero… y voy a hablar bajito… las malas lenguas del lugar dicen que esa tampoco es la autentica, que la autentica se perdió hace años y que estará en la parcela de alguien sin escrúpulos, pero eso son solo rumores.

Después de abandonar la Fuente cruzamos un soleado prado donde muchas familias estaban de picnic y volvimos por el camino que lleva hasta el sendero de los duendes, pero esta vez en lugar de volver por el Bosque de Fangorn, decidí que era mejor dar un pequeño rodeo por la pista de una parcelación haciendo una especie de 8 en la ruta, además así evitábamos encontrarnos con más gente.

Cuando nos montamos en el coche y veníamos para Córdoba aun era temprano y decidimos darnos una escapada vespertina al Lago Azul, pero eso es otra historia…

Aunque la zona estaba bastante concurrida, no siempre es así, cuando la hicimos grabando el vídeo… era un día soleado, después de un mes de lluvias y con confinamiento perimetral por COVID por los que había muchas personas de más, pero encontramos gente perdida por los senderos que no sabía donde ir hasta en 5 ocasiones, grupos de personas mayores, de jóvenes de alrededor de los 25 años y familias que vagaban sin saber hacia donde tenían que ir, y con zapatillas de deporte lisas por terreno arcilloso… (Se mascaba la tragedia).

No hagas el idiota, si vas al campo…

Es por esto que siempre digo que la montaña por cercana que sea o por no tener demasiada altura no debe de menospreciarse.

En la baja montaña puede haber peligros como un mayor número de animales, hipotermias si te pierdes y cae la noche, caídas, torceduras de tobillos… ¡igual que en la media y alta!

Aprende a manejar un mapa aunque sea en el smartphone, estudia la zona un poco antes en el mismo, intenta ir si es posible con alguien que conozca la zona o que tenga experiencia y sobre todo por favor, lleva ropa adecuada, que no es tan cara…

Subida al Pedro López

Subida al Pedro López

El Pedro López no es una montaña espectacular como otras que ya hemos subido juntos en este blog, de hecho es bastante humilde en tamaño con unos 666 metros partiendo de unos 400.

Pero eso no debe de decepcionar de hecho es baja montaña, aquí no hay problemas de oxigeno, pero hay vegetación, animales, de hecho en la zona hay muchos jabalíes y venados, por lo que es muy interesante investigar si hay monterías en la zona cuando vayáis a subir.

Su nombre «Pedro López» proviene de un antiguo banquero Riojano que se asentó en la ciudad y comenzó a comprar terrenos, entre ellos algunos de estos montes donde se extraía granito sobre todo para la producción de adoquines, de hecho en algunas montañas se ven los surcos de los cortes en la roca.

Esta montaña es la más alta de esta parte de la zona cordobesa y tiene algunos tramos realmente empinados donde hay que hacer trepadas entre las rocas de granito y pasar por pequeños praditos donde apetece ira hacer vivac.

La subida es cierto que no se encuentra muy bien marcada y hay que ir con cuidado para no perder el rumbo, sobre todo en la parte final, aunque de vez en cuando se pueden ver algunos hitos que nos van guiando.

Pero cuando se llega a la cima del Pedro López es como haber subido una montaña de mucho más renombre en lo que a vistas se refiere, dominando el Lago de La encantada, la urbanización de Las Jaras, los cerros de granito de la zona, los riscos y al fondo el Torrearboles.

Nos dijo un corredor trail que encontramos en la cima que los buenos días se podían ver los picos blancos de Sierra nevada, y no pude dejar de acordarme aquella maravillosa subida al Mulacen.

Una vez que disfrutamos de las vistas, descendimos por otra de las caras, haciendo trekking, ya que no había ni senderos, y en ocasiones teníamos que buscar algun hito o punto de referencia perdido para poder guiarnos.

De este modo saltando por rocas y cruzando arroyos, pues la sierra estaba preciosa debido a las últimas lluvias, descendimos hasta los valles donde el agua ha ido tallando el granito.

Subimos finalmente una loma que nos dejo ver la cuenca del Arroyo de los Picapiedreros o Torrente Joven donde tantas veces estuve de acampada de pequeño cuando era scout.

Cuando se llega a la parte baja de la cuenca, donde corría el agua como hacía años que no lo hacia, es cuando empiezan a aparecer las personas que van a dar un paseo, ya que el acceso hasta la cascada es muy sencillo y se puede ir con niños.

Aprovecho para pedir un poquito de civismo y de educación, la naturaleza nos ha regalado este trocito de paraíso en Córdoba, pero es nuestra obligación mantenerlo limpio y enseñar a nuestros hijos como tratar las montañas, los ríos y a la naturaleza en general ya que muchos dejan allí los paquetes de patatas, las latas o cascaras de frutas que aunque son biodegradables ensucian el medio ambiente, y puede que tu ya lo hayas disfrutado pero recuerda…

¡Detrás de ti vendrá mas gente y tu siempre vas detrás de alguien!

Seguimos nuestra ruta de vuelta al coche, ya si por carretera, siempre viendo el Pedro López a nuestra izquierda.

Nota: Perdimos la primera parte del relive para hacer el vídeo y por ello empieza en la cima, el track comenzó justo donde terminamos, lugar donde habíamos dejado el coche y pasando con el campo de fútbol a la izquierda.

Subida al Pico del Lobo techo de Guadalajara

Subida al Pico del Lobo techo de Guadalajara

Dormimos aquella noche en el aparcamiento de la semiabandonada pista de esquí de La Pinilla, ya que aun quedan algunos negocios y cuando el tiempo lo permite la asistencia de personas que van para practicar ciclismo, trail y trekking es enorme.

Al despertar entre los sacos, mantas y abrigos que nos cubrían tras pasar una noche helada, el día estaba mucho mas que nublado, con una humedad muy alta y un niebla que no dejaba ver a más de diez metros, por lo que yo intenté convencer a Bea de que no llevábamos buen equipo y que el tiempo no era bueno, pero cualquiera la convence de rendirse (menos mal por que el día fue de espectáculo)… de modo que poco después estábamos con las botas puestas, las mochilas a la espalda y subiendo aquella montaña, la última de Castilla la Mancha.

La ruta para subir al Pico del Lobo comienza en la misma estación de esquí y sube por donde supongo que iban las máquinas hasta la cima, zigzagueando.

Pero lo curioso es que ves que hay toda una ciudad prácticamente abandonada con multitud de anuncios de «se vende» en las ventanas, como si una plaga hubiera asolado la zona, y no es para menos, al parecer según nos contaron otros montañeros, la única pista de la estación, era lo que se llamaba una pista negra, y en ella habían muerto varias personas haciendo que finalmente se cerrase al uso, atrayendo a otro tipo de aficionados a la montaña que normalmente no tienen tanto dinero en el bolsillo como para una segunda vivienda en la montaña.

La cuestión es que el sendero asciende y asciende por un pinar en zig zag, y la humedad nos hacía sentir que estabamos en una ducha o en una sauna, hasta que de repente vimos que en algunos árboles había nieve y de repente el suelo, las rocas, los árboles, todo estaba blanco.

Seguimos el camino llegando a esa zona de la montaña en la que, en el colegio nos enseñan según la altura, dejan de crecer árboles, y es así de repente, como en otros sitios lo habíamos vivido, pero con nieve se intensifica la sensación, sobre todo cuando el sol radiante aparece con un cielo azul por que estas sobre las nubes.

Comienza entonces una parte del track que te hace seguir subiendo por una pequeña cresta en la que te pone la distancia al Pico del Lobo, otro camino y una loma más antes de llegar a un collado donde al fin se ve a lo lejos los restos de la estación del teleférico de la estación.

Seguimos avanzando por aquel sendero y aquel collado, afrontando la última subida, de hecho Bea emocionada me sacó algo de ventaja (no tiene fin su energía)

Y una vez llegas a la vieja estación semiderruida justo detrás se encuentra el vértice del Pico del Lobo con sus nada despreciables 2274 metros, donde nos hicimos algunas fotos, pero el espíritu de la montaña empezó a golpearnos con una pequeña ventisca y decidimos bajar al collado a disfrutar de un segundo desayuno.

Allí refugiados al abrigo de unas rocas nos sentamos a desayunar y a ver como algunas personas pasaban tanto en una dirección como en otra y como había quienes nos imitaban.

Eramos conscientes de que no habíamos traído equipo para soportar el tiempo que hacía y decidimos comenzar el descenso, el cual para nuestra sorpresa fue mucho más tranquilo de lo que esperábamos, pues al pasar por el collado al otro lado de la montaña, el viento no se movía y pudimos regresar a la estación mientras el cielo se despejaba y al llegar encontrar a gente incluso tomando el sol después de sus rutas en bicicleta.

Nosotros hicimos lo mismo, observando la imponente montaña que habíamos subido en todo su esplendor y nos disponíamos a volver a nuestra tierra andaluza después de un fin de semana lleno de aventuras, ya que desde el Pico del Lobo hasta casa nos faltaban unas seis horas de coche para regresar…

Pantano de la Jarosa

Pantano de la Jarosa

Un poco de mi historia personal

Esta ha sido para mi una ruta muy especial, empezaba en mi antigua casa, donde viví de niño y mis primeros años de adolescencia.

En los cerros donde transcurre parte de esta ruta he llorado, reido, sangrado, di mi primer beso a una chica, aprendí a montar en bici, en moto a conducir y a disparar (cosa que deje de hacer incluso antes de dejar de vivir allí).

En los alrededores de la Jarosa aprendí a coger madroños, moras, cebolletas, bellotas, castañas, níscalos, espárragos…

Allí pase horas escuchando a mi abuelo, viéndolo como por las noches se iba armado solo con un «jopo» a la espesura que era entonces la Jarosa. «Voy a coger Gamusinos» me decía y yo como un niño que era siempre quería cazar aquel mítico animal.

Cómo veréis en el vídeo yo vivía justo enfrente de la finca, y era conocido que había un sendero casi devorado por la maleza, en unos cerros donde vimos multitud de veces jabalís de tamaño enorme (y no es la visión de un niño, hay fotos de ellos en algunos albumnes familiares que se van perdiendo en el tiempo).

Recuerdo las noches, cuando alumbrados por la simple bombilla de una dinamo en alguna de las bicis escuchábamos moverse un matorral, y como salíamos todos como si detrás nuestra viniera el mismísimo diablo.

Tal era la osadía de estos jabalís que en una ocasión uno durmió apoyado en la puerta de la casa y solo nos dimos cuenta cuando al abrir la puerta el animal salió corriendo hacia el cerro de enfrente mientras nuestros perros lo perseguían a cierta distancia sin atrever a acercarse.

Allí fue donde viví mi primer gran incendio forestal, teniendo que dejarlo todo atrás (ropa, libros, enseres…) por que las llamas saltaban el cortafuegos donde nosotros hacíamos «bicicross»

Multitud de historias os podría contar de mis vivencias allí, entre aquellos cerros llenos de vida, tantas como las que puede vivir un niño y un adolescente en sus primeros años en esa etapa.

He de reconocer que he ido poco por allí desde que nos fuimos, pero no pasa un día sin que recuerde aquella infancia, de hecho creía que todo el mundo vivía así hasta que descubrí que no era así en el instituto.

Recuerdo pasar una vez con mi primera novia en su coche y pasarlo fatal, que se me hiciera un nudo en la garganta; ¡había extraños en mi casa!

En cierta ocasión pasé andando por recordar solo por eso, el día 1 de Enero de hace algunos años mientras los demás dormían en una casa en una urbanización cercana.

En aquellas lomas y valles descansa mi «melliza», mi prima que solo tenía unos meses menos que yo y que nos dejó hace también algunos años.

Bueno en definitiva, cómo podéis ver es un sitio muy especial para mi, un lugar que se llena de sentimientos.

Pero era debido a aquella espesura y a aquellos animales que los niños aunque fuéramos lejos e incluso a veces armados con rifles de aire comprimido, tirachinas, palos, nunchacos caseros… nunca nos introducíamos demasiado en la Jarosa, aunque todos sabíamos que allí había un pantano, dehesas… por lo que los mayores contaban, pero al fin y al cabo solo eramos niños y aunque eran otros tiempos no podíamos alejarnos a más de lo que diera el teléfono de voces encadenadas de las madres, al menos no demasiado tiempo…

Comienza el camino

Luego ya se sabe, te haces mayor y quieres ir a otros sitios, ver lugares «mágicos», no tienes tiempo… y no vas nunca a ver aquel sitio que te vio crecer, olvidas que allí esta esperándote la auténtica magia…

Pero un día llega la maldita pandemia y vuelves a casa y tus propios primos pequeños (ya no tanto), te dicen que les organices una ruta sencilla y es cuando decides ver aquel pantano, cuando quieres ver que había detrás de la maldita cuesta que todos temíamos y organizas una ruta y te sorprendes al ver los mapas de que si habías estado allí, solo que habías ido por otros caminos, rodeando algo que estaba relativamente cerca, mientras ibas quemando rueda de la bici o del vespino rojo que te regalaron a los 12 años (y es que eran otros tiempos).

Y entonces fue cuando se me dibujó una sonrisa en la cara, iba a subir la cuesta iba a ver que había detrás de ella, iba a llevar a mis primos a esos valles de montaña donde me había criado, a recordar cada herida, cada risa, el olor de las chimeneas al atardecer en invierno y del cloro de las piscinas en verano.

Llegamos con los coches y nos detuvimos, ellos no sabían muy bien que aquel era el sitio pero ya se lo recordé yo y nada más empezar a andar me preguntaron ¿Tu te acuerdas del abuelo?

¿Cómo decirles todo lo que recuerdo de él? Aquel hombre alto de pelo cano, ojos claros y que siempre estaba «riñendonos» para hacernos reir y que al mismo tiempo llevaba a sus espaldas el peso de haber sacado adelante a una familia en una postguerra tras la guerra en la que luchó… que tardó 6 meses en morir sin que me dejaran verlo y esperaba en el coche a que mi padre se despidiera de él cada día desde que entró en el hospital. El hombre que marcó uno de mis principios más férreos… ¿Cómo no iba a acordarme de él?

Siento si estoy un poco sentimental hoy, pero mientras escribo estas líneas o les hablaba de él a mi primos, el resto del grupo no existía aunque si el camino en una Jarosa desbrozada y limpia… Entonces llegamos a la cuesta…

Subimos la loma y al otro lado había un pequeño olivar, un giro a la izquierda y se abría una dehesa de fantasía.

Sabéis que me gustan las montañas, pero el encanto que tiene caminar por una dehesa es indescriptible, ademas es un entorno ecológico que solo tenemos en España.

Allí puedes encontrar animales de todo tipo, desde reptiles, a roedores, rapaces, pájaros de todo tipo y todo alfombrado de verde invierno y salpicado de encinas y alcornoques.

El camino que se encuentra al llegar a este sitio esta muy bien marcado y te permite llegar a varios sitios, entre los que se encuentra Puerto Atarfi (Que está en mi lista de próximos objetivos), las colas del pantano de la Breña y que si se siguen llegan a Almodovar con su maravillo castillo, o al pantano de la Jarosa que se usa como piscifactoría.

He de decir que me habían dicho que estaba seco a pesar de las lluvias, pero yo esperaba que la montaña, y más aquella que me había visto crecer me diera un regalo…

De hecho cuando llegamos estaba a mitad de su capacidad, y eso para mi ya fue más que suficiente, había llegado al Pantano de la Jarosa desde la Jarosa y no desde de la carretera de los Rozales, era como quitarme un peso de encima.

Subimos un cerro para comer y ver a nuestro alrededor con unas vistas dignas de un pintor impresionista y tras la comida volvimos tras nuestros pasos disfrutando del camino, ya que no quise hacer la ruta circular para no hacer la vuelta por asfalto.

Conclusiones

Esta ruta ha sido para mi muy especial, ha sido el retorno a mi infancia, a reencontrarme con un espíritu que me dice que siempre hay que ver que hay detrás del siguiente horizonte, por que puedes estar más cerca de lo que crees de lo que buscas.

No es muy difícil y aunque puede resultar un poco tediosa en alguna pequeña cuesta, se puede hacer con la familia, eso sí, hay que tener cuidado con los ciclistas que abundan en los senderos ahora domesticados que llevan hasta el Pantano de la Jarosa….

Ruta de las Caras -Cuenca-

Ruta de las Caras -Cuenca-

Seguimos nuestro viaje hasta Buendía en la provincia de Cuenca para hacer la ruta de las caras, despues de haber subido el Mogorrita, haber visitado Albarracín y hecho una vía ferrata en el ventano del diablo.

Esta ruta circular es muy sencilla y cortita, de hecho es como un parque periurbano a orillas del pantano de Buendía al que se puede llegar por una estrecha y serpenteante carretera comarcal.

Lo primero que nos sorprendió fue la cantidad de gente que había y como en el parking había autocravanas que se quedaron allí para pasar la noche.

Nosotros llegamos justo antes de la hora dorada, cuando el solo está a punto de comenzar su ocaso, por lo que la luz que tuvimos era espectacular.

Yo tenía muchas ganas de conocer la ruta de las caras, donde hay alrededor de 20 efigies talladas en la roca arenisca desde el año 1992 (si ya sabéis ese año de Curro y Cobi), y Bea lo sabía y por eso me trajo poniendo lo que yo pensaba que era un broche de oro a mi cumpleaños, aunque aun quedaba una última aventura en aquel viaje.

Pero no nos adelantemos, empezamos el sendero donde había varios grupos de personas haciéndolo y de repente empezaron a aparecer las figuras talladas en la roca viva, algunas realmente sobrecogedoras.

En cada esquina, sobre cada roca te encuentras que hay un rostro, ya sea de un buda, un troll, un duende o una calavera esperando.

Solo puedo decir que me encantó, la ruta de las caras esta perfectamente marcada, es muy cortita, de hecho se puede hacer con niños y tiene al lado el pantano de Buendía que muestra unas vistas al atardecer que parecen salidas de áfrica o de alguna película de exploraciones.

La disfrutamos muchísimo y nos quedamos allí sobre una ruinas viendo el atardecer antes de volver a nuestro coche para afrontar la última noche de nuestro viaje para subir el Pico del Lobo como un extra, en una aventura que os contare más adelante…