Claves para no equivocarte eligiendo alojamiento rural

Claves para no equivocarte eligiendo alojamiento rural

Para escribir esta entrada me inspiré en una experiencia reciente. Hace unos días me fui de escapada rural, el lugar elegido fue la sierra norte de Sevilla. A la hora de buscar alojamiento me encontré uno que no estaba del todo mal, encajaba con mi presupuesto. Hice lo que todo el mundo y miré las opiniones  y había de todo, unas buenas y otra que lo definían como la antesala del infierno. Al final decidí arriesgarme.

Fui con muchas reservas y al entrar allí nos encontramos con un sitio un poco más rustico de lo habitual, camino sin asfaltar iluminación baja, vegetación salvaje y animales sueltos. Vamos, nada que no hubiera visto nadie que haya pasado parte de su infancia en el campo o en el pueblo.

La casa era básica pero estaba limpia y la cama era cómoda. En fin que por 50€ estuvimos muy bien. Aquella experiencia me dio que pensar, como era posible que hubiera quien definiera aquello como un agujero infesto.

Quiero pensar que la gente investiga un poco donde va a dormir cuando hace una reserva.

Analizando las opiniones negativas observé que siempre pertenecían a dos grupos; familias con niños y gente que había visitado el alojamiento durante los meses de invierno.

Los sufridos padres hablaban sobretodo del tema de la seguridad, que si había un terraplén peligroso, que si los perros estaban sueltos. También veían como algo negativo el que no tuvieran tele, aunque en ningún momento lo especificaba en ningún sitio de la web.

Los visitantes invernales, hablaban de frio en las habitaciones, supongo que por el mal aislamiento de la vivienda y problemas con las chimeneas, que no tiraban bien el humo.

Nada de esto nos afectaba a nosotros, ya que eramos una pareja y viajamos en mayo, por lo que fue un alojamiento de 10 para nosotros.

Esto me llevó a escribir lo que yo considero “Trucos para no equivocarte en cuando decides irte de fin de semana rústico”.

Cuando ya tenemos un alojamiento cuyos servicios se adaptan a nuestro presupuesto es hora mirar opiniones, hay que tener en cuenta:

1) El tipo de viajero, esto es muy sencillo, de hecho los grandes buscadores Booking o Trivago ya lo hacen, discriminar por el tipo de cliente, las necesidades de una familia con prole no son las mismas que para una pareja de montañeros. Se pone en filtro y te olvidas de historias que no tienen que ver con tu rollo.

2) Fijarse en la época del año, esto también se puede hacer en las grandes web, si alguna opinión pone que la piscina el agua está turbia y que da asco meterse pues no te afectará para nada si vais en Noviembre. Tampoco te afectará que tengas que aprender a encender la chimenea o te cobren la leña si vas en Julio.

3) La duración de tu estancia, esto es algo FUNDAMENTAL, hay sitios donde pasar una noche es una aventura para contar a los amiguetes pero pasar más de tres días puede convertirse en tu hotel Overlook particular. Si no quieres terminar como en el Resplandor ya sabes, mide tus límites y no te ralles.

Conoce tus límites, viajar es como la vida, a más sincero seas contigo mismo mejor te irá. Si no soportas los bichos, si eres incapaz de vivir sin wifi o sin tele, mejor vete a un sitio donde tengan todas esas comodidades aunque sea menos tiempo del previsto, ten en cuenta que las vacaciones son un sitio para PASARSELO BIEN, DESCONECTAR Y RELAJARSE, que no estamos en Supervivientes.  Así que mejor pasar unas buenas vacaciones en un lugar más civilizado a terminar en uno más alternativo deseando volver a casa.

Cómo hacer una excursión a Pamukkale por nuestra cuenta

Cómo hacer una excursión a Pamukkale por nuestra cuenta

Si pensáis hacer un viaje a Turquía uno de los “must go” es Pamukkale; ese castillo de algodón  que sale en todos los catálogos y que son, en realidad, travertinos. Nosotros optamos por hacerlo en bus desde Capadocia. En Turquía hay compañías de autobuses muy potentes y esa competencia facilita la bajada de precios, el único pero, es que los asientos no son mixtos, eso significa que los asientos juntos chico-chica escasean y se acaban enseguida ocupados mayoritariamente por turistas. El trayecto Göreme- Pamukkale se agota con bastantes semanas de antelación en las mejores compañías como Metro o Pamukkale Bus, que son de ámbito nacional. Por lo que os recomiendo hacer la reserva con antelación.

Nosotros, para añadir más emoción al viaje, lo dejamos para el día de antes por lo que tuvimos que hacer el recorrido en una compañía local llamada Öz Elbistan. Antes que nada decir que nosotros íbamos a Pamukkale de excursión, camino de Antalya que queríamos dejar nuestro equipaje en la estación de autobús las horas que estuviéramos allí.

Primer problema, en Pamukkale no hay estación de autobuses, la más cercana está en la ciudad de Denizli a pocos kilómetros.

Habíamos leído que se podía dejar en algunas oficinas de la compañía bus. Al preguntar en la oficina donde compramos el billete en Capadocia; el gentil comercial nos dice que es nuestro día de suerte, y que por el módico precio de 30€ nos busca una habitación para dejar el equipaje y pasar las horas desde que llegamos (4 y media de la mañana) hasta que abren el travertino (a las 8). Decimos que lo vamos a pensar aunque nos suena un poco raro y al final pasamos. Y menos mal que pasamos del tema.

Hay que decir que nuestro bus salía a las 19h de Göreme (Capadoccia), el bus iba lleno en pleno julio y al cabo de hora y media hicimos una parada, de media hora, reanudamos la marcha y tras 3 paradas más a las 5 de la mañana nos levanta el revisor (es como una especie de azafato que va en todos los buses) al grito de Pamukkale. Todos los guiris salimos un poco atontados ya que la mayoría estábamos durmiendo. Lo primero que nos sorprende es que estamos en medio de la nada, en concreto en medio de una autovía. Rápidamente un tíos con una furgo nos recogen el equipaje y nos montan, vamos dirección a Pamukkale. Esta práctica es muy común, lo digo porque suena raro, en nuestro caso como íbamos unos cuantos pues nos fiamos de aquellos tíos y su furgo, pero me imagino el mosqueo si hubieramos ido nosotros solos. Que sepáis que es lo más normal.

Llegamos a Pamukkale a las 5 de la mañana, todavía es de noche y el señor nos lleva a su agencia. Nos explica que tiene excursiones, le decimos amablemente que preferimos ir a nuestro rollo, pero que necesitamos un sitio donde dejar la maleta, nos dice que sin problema que él nos la guarda a cambio de 10 Libras. También nos dice que nos podemos quedar allí hasta que abran el parque. Aprovechamos para leer un rato y mirar el móvil. A las 6:30 ya es de día y decimos explorar un poco el pueblo, y ver si podíamos encontrar un sitio donde cambiar dinero. Como no hay oficina de cambio disponible decidimos probar en algún hotel por si el recepcionista se enrolla.

Los hoteles en Pamukkale son bastante particulares. En ninguno encontramos la recepción abierta. Todos con un cartelito que ponía el horario, deciros que la mayoría abren de las 9 para adelante, por lo que si pensáis dejar la maleta e iros de excursión, este no es el mejor plan. En el lobby de los hoteles suele haber gente durmiendo, son los que, como nosotros llegan en bus y deciden echan una cabezadita antes de ponerse en marcha.

Son casi las 8, hora de entrar al castillo de algodón, es la mejor hora para hacerlo y así evitar las manadas de turistas que llegarán un poco más tarde. Entramos por la puerta que da al pueblo, pagamos 72 TFY por la entrada combinada Travertino + Hierápolis  y vamos subiendo. Pasas por taquilla y cuando llegas a una zona te tienes que descalzar que el travertino es una joya natural y hay que cuidarlo. A ver tienes 2 peligros el primero resbalarte, aunque la superficie es bastante rugosa en algunos lados si te puedes dejar el peroné en alguna zona. Lo segundo es que, a veces, caminar duele, si pisas alguna parte que tenga pequeñas aristas pues molesta bastante.

A lo largo del travertino, te puedes bañar en las diferentes piscinas, son artificiales, ya que en las naturales está prohibido el baño. Allí te encontrarás de todo, desde grupos de abueletes británicos que se juegan la integridad física con tal de darse un chapuzón en una piscina, hasta influencers en bikini, capaces monopolizar uno durante media hora para cabreo del resto.

Conforme vas subiendo te vas encontrando con más y más gente. Ten en cuenta que el aceso  de los grupos que vienen en bus es por la entrada superior, la que pega a Hierápolis, y por lo general tampoco tienen mucho tiempo por lo que esta zona suele estar abarrotada.

Tras salir por el acceso sur nos dirigimos a las piscinas naturales, no se puede entrar pero se pueden ver desde una pasarela, las mejores fotos del travertino se sacan desde allí porque es la parte más bonita de todas.

Luego nos dirigimos a Hierápolis, la antigua ciudad romana. Lo mejor sin duda es el teatro, de los mejores conservados que hemos visto. Hay que subir una pendiente y ya estarás dentro, lo mejor del conjunto arqueológico.

El resto pues es un yacimiento y lo que veréis es lo que hay en muchos otros lugares, edificios en fase de restauración o parcialmente excavados, lo que unido al sol de julio que al mediodía cae a plomo sobre nuestras cabezas, puede hacer que la experiencia sea de lo más pesada. Lo mejor, sin duda es ir al museo para ver la fantástica colección de escultura y restos romanos.

También hay allí una atracción llamada Piscina de Cleopatra, Había visto fotos de ella y me parecía un lugar de ensueño, pero como muchas cosas en la vida, los filtros obraron un espejismo que la realidad tiró por el suelo. Lo cierto es que la piscina de Cleopatra es mucho más pequeña de lo que parecía en las fotos, también ayudaba precisamente a este efecto el que hubiera 400 personas dentro, por lo que olvídate de hacer un largo dentro de la piscina. Las columnas del fondo están overbooking. En fin, que no merece mucho la pena. Si quereis estar en remojo lo mejor es volver al travertino que es gratis porque la piscina es de pago, hay un torno en la entrada y si entras ya no puedes salir.

Intentamos salir por la salida de arriba, el problema es que no hay trasporte por lo que tienes que coger un taxi para bajar el pueblo o volver a bajar por el travertino. Nos decidimos por esto último. Son las 2 de la tarde, y a esas horas al sol hay que unirle las 50.000 turistas que han llegado, ya no sabes si estás en un Primark. Bajamos poco a poco, intentando no matarnos por  que la aglomeración es considerable. Cuando llegas a bajo das gracias al cielo por haber sobrevivido. Vamos a recoger las maletas a la oficina, tras pagar nos dirigimos a coger el Dolmus para ir a Denizli. El bus cuesta a penas 3,5TRY y en 20 minutos estás en la estación de buses, moderna y enorme,  desde allí se puede llegar a cualquier punto de Turquía.

En fin, que os recomiendo ir a Pamukkale, estar en Turquía y no ver esta maravilla es imperdonable, con 4 horas tenéis más que suficiente. Y sobretodo ir a primera hora de la mañana o a última de la tarde para evitar el sol y la bulla.