Un país en el maletero – Los pueblos blancos de Cádiz

Un país en el maletero – Los pueblos blancos de Cádiz

Este es el primer episodio de la serie «A country in a trunck» donde iremos recorriendo España por sus pueblos (dejamos las grandes ciudades aparte) casi en su totalidad, como ya expliqué en el capítulo 0.

En esta ocasión nos hemos dirigido a la llamada Ruta de la Cal o de los Pueblos Blancos de Cádiz, en la sierra Grazalema, donde muchos no lo saben pero es el lugar donde más llueve de España y eso se nota en la miriada de riachuelos, arroyos, pantanos… que lo cubren y que hay bajo su superficie.

En esta tierra veremos lugares de asentiamiento desde los Fenicios y puede que anteriores, hasta nuestros días, pasando por un fuerte presencia Romana y Árabe.

Al ser el primer video-documental que hacemos hemos visto muchos errores que esperamos ir subsanando en los proximos, tanto en guión, rodaje y postproducción, ya que nos ha servido para aprender siendo el episodio piloto de nuestra serie.

Somos conscientes de muchos de los fallos, pero creemos que es interesante publicarlo ya que aunque sigue lejos de la idea que tenemos del resultado final, sabemos que todo camino comienza por un primer paso, de modo que esperamos que entendáis las dificultades técnicas, la inexperiencia y los problemas que en el tiempo de grabación en la ventana de verano del 2020, durante a pandemia del COVID, pero tambien queremos que sepáis que hemos aprendido mucho!

Albarracín

Albarracín

Recuerdo la primera vez que vi una foto de Albarracín, me pareció un lugar sacado de un cuento, algo que cruzaba la edad media occidental con la Gran Muralla China. Sabía que tenía que ir…

Y fuimos para celebrar mi cumpleaños, el mismo día que subimos el Mogorríta pasando por el nacimiento del río Tajo, donde hace tantísimos años estuve de campamento y pude ver como ha cambiado la zona…

Llegamos a Albarracín, una villa increíble de casas de color adobe y madera como en la edad media. Solo ya pasear por sus calles es digno de elogio, cuestas, escaleras, cruces extraños, encrucijadas…

Pero hay algo que llama la atención y es la cantidad de botellas de plástico con agua que los vecinos ponen todas las esquinas y rincones para intentar evitar que los perros hagan sus necesidades allí, de modo que si eres turista y pasas por allí con tu perro, piensa en que hay más personas que quieren disfrutar de la ciudad y recoge los regalitos…

El mayor atractivo sin duda de todo Albarracín es su muralla que llega a recordar a la Gran Muralla China, no en vano le dicen la Muralla China de España.

Como es normal no pudimos evitar la tentación, es más, estaba en el plan, de subir a la muralla, disfrutando de un día fantástico mientras muchos otros turistas nos rodeaban sobre todo en la zona de la torre. Lo cual me recuerda (no vengáis aquí con zapatos de calle!!!)

Nosotros nos acoplamos en una zona donde el acceso era algo más complicado y celebramos allí mi cumpleaños con una tarta de chocolate y viendo la tarde pasar frente aun paisaje digno de una pelicula.

De hecho Albarracín ha sido escenario de algunas películas entre las que cabe destacar Conan el Barbaro (es una de mis favoritas), lo cual me hizo mucha gracia al darme cuenta.

Pero como digo este pueblo de unos dos mil habitantes es mucho más que su muralla, pues su catedral es preciosa (aunque no pudimos entrar dentro debido al COVID), la plaza del ayuntamiento que te transporta a otra época, sus callejones, las vistas de los miradores y no podemos dejar atrás su gastronomía con esos chorizos de «venao» y jabalí o sus cecinas…

Fue una tarde inolvidable que se quedará guardada en en mi retina y en mis recuerdos, pero nuestro viaje continuaba y aun había muchas cosas por ver y por hacer durante aquel puente…

Escapada al Algarve de un fin de semana

Escapada al Algarve de un fin de semana

Hace tiempo os contaba como fui de senderismo por los Siete Valles Suspendidos del Algarve y como me puse malísimo, llegando al final de la ruta pero no pudiendo disfrutar de algunas de las paradas como la Playa Do Marinha y las cuevas de Benagil.

Pero esa espinita que tenía clavada tenia que quitármela de modo que le dije a Bea que la secuestraba un fin de semana para hacerlo. Y como tampoco hay que hacerle muchas palmas para que se apunte aun bombardeo pues decidimos irnos y ver bien vistos estos sitios que ella afortunadamente conoce.

Pero yo quería que el viaje también fuera una experiencia para ella, de modo que sabiendo lo que le gustan los atardeceres le propuse ir a ver el atardecer del sábado a Cabo San Vicente.

Así que el sábado por la mañana fuimos hasta Portugal, decidimos tomar carreteras secundarias para no pagar los abusos de las autovías de nuestro país vecino, que aunque los trayectos sean un poco más largos, merece la pena en precio.

Vídeo de la escapada al Algarve

Playa Do Marinha

Llegamos a nuestra primera parada, donde es complicado aparcar el coche, y que hay que dar un paseo pero al llegar hay varios puestos donde comprar bebidas y abajo un chiringuito, aunque bastante caro la verdad.

La playa Do Marinha tiene como dos niveles, uno sobre los acantilados y otro abajo y ambos son impresionantes debido a los colores del agua y de las rocas, a las formas que toman y al brillo que tienen bajo el sol, de tal modo que parece que te encuentras en el caribe.

Cuando bajas a la playa justo a la izquierda hay una cueva que serpentea en la roca hasta una pequeña cala que es devorada por las olas cuando sube la marea, pero que si puedes llegar a ella te sientes como si fueras un pirata buscando un tesoro.

Benagil

Seguimos nuestro camino cogiendo de nuevo el coche para llegar a Benagil que es otra playa pequeñita pero que tiene un aparcamiento cercano.

A estas horas (las tres y algo), aun no habíamos comido y teniendo los kayaks alquilados a las cuatro y media no nos dio tiempo a buscar algún sitio donde comprar algo de comer, y los restaurantes tenían precios muy altos.

Decidimos buscar algo después de nuestro periplo marinero, y fuimos a por nuestra embarcación, saliendo por primera vez en mi vida al mar a remo, aunque Bea ya tenía experiencia.

No tarde en darme cuenta que cada vez que pasaba una embarcación a motor, las olas que generaba, al golpearnos de lado casi nos hacían volcar, por lo que aprendimos rápidamente a maniobrar para poner el kayak de forma transversal a dichas olas.

Llegamos de este modo a la cueva de Benagil, esa que se ve en multitud de postales. Por fin podía verla y ademas habiendo llegado en Kayak. Aunque aquello parecía una feria, demasiada gente por todas partes, haciendo muy complicado el hacer fotos limpias, y más con cámaras deportivas o un móvil en una funda de plástico.

No obstante hicimos lo que pudimos e incluso seguimos nuestro navegar por las aguas de la costa del Algarve pues disponíamos de una hora de paleo todavía.

Atardecer en Cabo San Vicente

Al terminar nuestra aventura marítima paramos a tomar algo rápido y fuimos a todo trapo hacia el Cabo San Vicente, y solo paramos en un Decathlon ya que según parecía había una oferta de botas Salomon a 20 euros, pero ya había pasado.

Y bueno al final llegamos al cabo de San Vicente y vimos un atardecer fantástico la cual acuden muchas personas en masa y después buscamos un sitio donde cenar algo y donde dormir en una aparcadero de caravanas.

Las playas de Sagres

Amanecimos frente a la fortaleza de Sagres pero también junto a unas playas que eran capaces de quitar el sentido a cualquier pintor de paisajes, de modo que llamados por los azules y esmeraldas del agua, decidimos bajar por las anaranjadas rocas erosionadas por el cauce seco de un arroyo que caía hasta la arena para descubrir una playa de surferos.

Y más allá de la playa había unas rocas que escondían otra segunda cala preciosa, que como la de la cueva del día anterior sería devorada por las olas en un par de horas, pero nosotros aprovechamos para recorrer y fotografiar, siendo espectacular y estando toda entera para nosotros, aunque su acceso estuviera limitado al capricho de las mareas.

Tras esto nos fuimos a explorar un poco el pueblo encontrando una tienda de souvenirs donde todo era en plan piratas, y la verdad que había cosas muy curiosas…

Tras eso ya nos volvimos a montar en el coche y regresamos para casa, habían sido dos días muy intensos e interesantes.

 

Capítulo 0 – ¿Que es esto?

Capítulo 0 – ¿Que es esto?

Hace tiempo que quería comenzar a trabajar en este proyecto bastante ambicioso, no lo niego, pero con muchas ganas. Un Road Trip por España.

Se que va a ser difícil sobre todo ahora que me he quedado sin trabajo y aunque espero recuperarlo pronto, voy a ir haciendo todo lo que pueda por llevar adelante este entre otros proyectos.Quien sabe si todo es una señal de la vida para dar un giro a mi vida…

La idea de «A country in a trunk»

La idea surge de hacer viajes cortos, los roads trips, donde ver varias cosas, tener una pequeña guía visual y en vídeo sobre lo que vamos a ver y a encontrar.

Disfrutar de nuestro país con nuestro coche, encontrar lugares donde poder dormir en él de forma gratuita, como vivir estos viajes desde el coche.

En definitiva crear un documento un poco más informal que un documental, pero sin ser un Gran Hermano, y siempre que podáis encontrar ese rinconcito que puede que esté cerca vuestra.

La forma

El objetivo es hacer algunos viajes en compañía y otras veces en solitario, contando siempre algunos datos de interés y curiosidades, mostrando algunas conversaciones de viaje…

Todo esto aderezado con las fotografías que voy tomando de los lugares pues mi cámara inseparable siempre viene conmigo y prefiero una foto con ella que con el móvil, aunque también lo utilice.

Por ello llevo en mi haber:

  • mi querida cámara reflex nikkon, con la cual obtendré imágenes para las entradas y los vídeos.
  • Una cámara deportiva Jeemak, similar a una GoPro y que utilizaré mayormente para el coche y actividades acuáticas o de riesgo.
  • el vehiculo sera Karlitos, mi coche todo camino que ha demostrado estar a la altura de la circunstancias…

El objetivo

El objetivo es crear una serie de documentos sobre los diferentes roads trips, como ya he dicho que puedan ser de referencia y a la vez divertidos y visuales, a ver si estoy a la altura…

Capítulo 0

En este capítulo 0 os explico con un vídeo como quiero que todo funcione mucho más detallado que aquí y os dejo también el mapa con el que vamos a viajar y sus rutas (que irá creciendo poco a poco).

¿Qué os parece la idea? ¿Estáis dispuest@s a acompañarme en este Road Trip por España?

Escapada por Tabernas y la Playa de los Muertos

Escapada por Tabernas y la Playa de los Muertos

Acabábamos de subir el Chullo, techo de Almería y disponíamos de un día y medio para explorar alguna zona más de esta fantástica provincia, de modo que decidimos ir a Tabernas, a ver esos lugares donde se han rodado tantas películas del Oeste, cuando Tabernas era el segundo Hollywood para un género ya prácticamente desahuciado pero que tantas tardes me hizo pasar frente al televisor.

Un atardecer de película

De ese modo alquilamos una habitación en el mismo centro del pueblo por teléfono y antes de llegar nos paramos en Texas Hollywood, donde pudimos pasear por algunos de los escenarios naturales donde tantos pistoleros, cowboys, forajidos y caza recompensas habían pasado.

No podía dejar de escuchar en mi mente las melodías de Ennio Morricone con sus películas como “La muerte tenía un precio”, “El bueno, el feo y el malo”, “Vamos a matar compañeros” y muchas otras. De hecho mientras escribo estas líneas tengo de fondo algunas de sus más famosas melodías.

Intentaba identificar donde estuvieron Lee Van Clef, Eli Walach, Clint Eastwood, Cesar Millan, Franco Nero… y de alguna forma en el eco de aquel valle, de aquel desierto, esperaba escuchar alguno de esos disparos desorbitados de revólveres de balas infinitas.

Pero Tabernas tiene mucho más que ofrecer, empezando por su plaza principal con una preciosa iglesia y su castillo derruido donde tras una empinada subida, pues Bea nos llevó prácticamente a campo a través, se llega a un punto privilegiado donde a un lado las sierras se asoman unas tras otras de una forma espectacular, y al otro lado el sol se pone sobre el desierto de los Espaguetis y Chorizo Western. (Nombre despectivo que daban los americanos a las producciones baratas que hacían los italianos y los españoles, aunque el termino Espagueti esté más extendido)

Nota: En cierta ocasión le preguntaron a Sergio Leone, autentico genio del Espaguetti, si se creía con autoridad para hacer cine del Oeste y el contestó que en la misma con la que los americanos hacían cine de romanos (El péplum era un género de cine muy en boga también aquello años)

De este modo vimos el atardecer, sobre un cerro, en un castillo en ruinas y con el valle donde más rodajes de Westerns se han rodado nunca, sintiéndonos como auténticos Sunsets Riders

La ruta 66

Y como riders terminamos aquella noche, pues fuimos a cenar a un bar de carretera americano cuyo nombre era Ruta 66, y donde nada más llegar puedes ver algunos coches clásicos americanos y unos surtidores antiguos de gasolina en el  aparcamiento.

Todo el bar está decorado de forma americana, la música, las cartas, y hasta la cerveza tiene sabor americano. De hecho no es difícil encontrar a grupos de moteros de algún motor club por allí.

Los precios están bastante bien para la cantidad que te ponen y el ambiente es bastante bueno, de hecho tienen incluso tienda de souvenirs, donde Bea me engañó y me compró una camiseta que no pienso estrenar hasta que me invite a uno de sus famosos capuchinos…

El nombre del bar viene no solo por la evocación de la ruta motera americana, también porque una de las rutas moteras más famosas de nuestro país sale desde Cádiz y llega a Barcelona y pasa justo por esa carretera,

Aquella noche nos fuimos a dormir, y nos levantamos para ir al tercio final del fin de semana, pues ya habíamos estado en la montaña, el desierto y ahora tocaba ir a La playa de los muertos

La playa de los muertos

Tras una travesía en coche llegamos al aparcamiento de la playa de los muertos que cuesta 4 euros, pero como un kilómetro más adelante a la derecha hay un desvío que baja paralelo a la carretera y que es gratuito. (De nada)

Para acceder a esta playa hay que hacerlo por un sendero que en algunos tramos tiene su complejidad, sobre todo cuando piensas que después del día de playa vas a tener que volver a subir por ahí.

Pero cuando llegas es algo espectacular. No es una playa de arena ni de piedras, son chinitos que están más que lavados por lo que el agua no tiene ni un poso, y eso se traduce en que te estas bañando en cristal.

El agua limpia permite ver los peces y el fondo de una forma que parece que estas en una película o en un documental del NG.

Las pozas, las piedras, todo parece pintado a mano por un pintor que ha creado su obra maestra, por eso hay zonas donde hay bastante gente. Espero que se sea responsable y no se destruya este espectacular paraje.

Terminamos de disfrutar aquel día de playa y volvimos al coche, aun me esperaban más de seis horas conduciendo hasta volver a casa después de dejar a mi compañeros de aventuras, pero mientras volvíamos llenos de euforia y descansábamos en una gasolinera pensábamos que Andalucía es increíble, como decía aquel anuncio; “Andalucía no es donde termina Europa, es donde empieza, es donde se inició el Nuevo Mundo, tenemos mar, campo, nieve, desierto, vaqueros y hasta soldados ingleses…” y aun me queda mucho por ver y por enseñaros…

Claro que no solo os hablo de Andalucía, aunque yo viva aquí, pues quiero llevaros conmigo y mis compañeros de aventuras a todos esos sitios donde una mochila pueda llevarnos…

 

Cómo hacer una excursión a Pamukkale por nuestra cuenta

Cómo hacer una excursión a Pamukkale por nuestra cuenta

Si pensáis hacer un viaje a Turquía uno de los “must go” es Pamukkale; ese castillo de algodón  que sale en todos los catálogos y que son, en realidad, travertinos. Nosotros optamos por hacerlo en bus desde Capadocia. En Turquía hay compañías de autobuses muy potentes y esa competencia facilita la bajada de precios, el único pero, es que los asientos no son mixtos, eso significa que los asientos juntos chico-chica escasean y se acaban enseguida ocupados mayoritariamente por turistas. El trayecto Göreme- Pamukkale se agota con bastantes semanas de antelación en las mejores compañías como Metro o Pamukkale Bus, que son de ámbito nacional. Por lo que os recomiendo hacer la reserva con antelación.

Nosotros, para añadir más emoción al viaje, lo dejamos para el día de antes por lo que tuvimos que hacer el recorrido en una compañía local llamada Öz Elbistan. Antes que nada decir que nosotros íbamos a Pamukkale de excursión, camino de Antalya que queríamos dejar nuestro equipaje en la estación de autobús las horas que estuviéramos allí.

Primer problema, en Pamukkale no hay estación de autobuses, la más cercana está en la ciudad de Denizli a pocos kilómetros.

Habíamos leído que se podía dejar en algunas oficinas de la compañía bus. Al preguntar en la oficina donde compramos el billete en Capadocia; el gentil comercial nos dice que es nuestro día de suerte, y que por el módico precio de 30€ nos busca una habitación para dejar el equipaje y pasar las horas desde que llegamos (4 y media de la mañana) hasta que abren el travertino (a las 8). Decimos que lo vamos a pensar aunque nos suena un poco raro y al final pasamos. Y menos mal que pasamos del tema.

Hay que decir que nuestro bus salía a las 19h de Göreme (Capadoccia), el bus iba lleno en pleno julio y al cabo de hora y media hicimos una parada, de media hora, reanudamos la marcha y tras 3 paradas más a las 5 de la mañana nos levanta el revisor (es como una especie de azafato que va en todos los buses) al grito de Pamukkale. Todos los guiris salimos un poco atontados ya que la mayoría estábamos durmiendo. Lo primero que nos sorprende es que estamos en medio de la nada, en concreto en medio de una autovía. Rápidamente un tíos con una furgo nos recogen el equipaje y nos montan, vamos dirección a Pamukkale. Esta práctica es muy común, lo digo porque suena raro, en nuestro caso como íbamos unos cuantos pues nos fiamos de aquellos tíos y su furgo, pero me imagino el mosqueo si hubieramos ido nosotros solos. Que sepáis que es lo más normal.

Llegamos a Pamukkale a las 5 de la mañana, todavía es de noche y el señor nos lleva a su agencia. Nos explica que tiene excursiones, le decimos amablemente que preferimos ir a nuestro rollo, pero que necesitamos un sitio donde dejar la maleta, nos dice que sin problema que él nos la guarda a cambio de 10 Libras. También nos dice que nos podemos quedar allí hasta que abran el parque. Aprovechamos para leer un rato y mirar el móvil. A las 6:30 ya es de día y decimos explorar un poco el pueblo, y ver si podíamos encontrar un sitio donde cambiar dinero. Como no hay oficina de cambio disponible decidimos probar en algún hotel por si el recepcionista se enrolla.

Los hoteles en Pamukkale son bastante particulares. En ninguno encontramos la recepción abierta. Todos con un cartelito que ponía el horario, deciros que la mayoría abren de las 9 para adelante, por lo que si pensáis dejar la maleta e iros de excursión, este no es el mejor plan. En el lobby de los hoteles suele haber gente durmiendo, son los que, como nosotros llegan en bus y deciden echan una cabezadita antes de ponerse en marcha.

Son casi las 8, hora de entrar al castillo de algodón, es la mejor hora para hacerlo y así evitar las manadas de turistas que llegarán un poco más tarde. Entramos por la puerta que da al pueblo, pagamos 72 TFY por la entrada combinada Travertino + Hierápolis  y vamos subiendo. Pasas por taquilla y cuando llegas a una zona te tienes que descalzar que el travertino es una joya natural y hay que cuidarlo. A ver tienes 2 peligros el primero resbalarte, aunque la superficie es bastante rugosa en algunos lados si te puedes dejar el peroné en alguna zona. Lo segundo es que, a veces, caminar duele, si pisas alguna parte que tenga pequeñas aristas pues molesta bastante.

A lo largo del travertino, te puedes bañar en las diferentes piscinas, son artificiales, ya que en las naturales está prohibido el baño. Allí te encontrarás de todo, desde grupos de abueletes británicos que se juegan la integridad física con tal de darse un chapuzón en una piscina, hasta influencers en bikini, capaces monopolizar uno durante media hora para cabreo del resto.

Conforme vas subiendo te vas encontrando con más y más gente. Ten en cuenta que el aceso  de los grupos que vienen en bus es por la entrada superior, la que pega a Hierápolis, y por lo general tampoco tienen mucho tiempo por lo que esta zona suele estar abarrotada.

Tras salir por el acceso sur nos dirigimos a las piscinas naturales, no se puede entrar pero se pueden ver desde una pasarela, las mejores fotos del travertino se sacan desde allí porque es la parte más bonita de todas.

Luego nos dirigimos a Hierápolis, la antigua ciudad romana. Lo mejor sin duda es el teatro, de los mejores conservados que hemos visto. Hay que subir una pendiente y ya estarás dentro, lo mejor del conjunto arqueológico.

El resto pues es un yacimiento y lo que veréis es lo que hay en muchos otros lugares, edificios en fase de restauración o parcialmente excavados, lo que unido al sol de julio que al mediodía cae a plomo sobre nuestras cabezas, puede hacer que la experiencia sea de lo más pesada. Lo mejor, sin duda es ir al museo para ver la fantástica colección de escultura y restos romanos.

También hay allí una atracción llamada Piscina de Cleopatra, Había visto fotos de ella y me parecía un lugar de ensueño, pero como muchas cosas en la vida, los filtros obraron un espejismo que la realidad tiró por el suelo. Lo cierto es que la piscina de Cleopatra es mucho más pequeña de lo que parecía en las fotos, también ayudaba precisamente a este efecto el que hubiera 400 personas dentro, por lo que olvídate de hacer un largo dentro de la piscina. Las columnas del fondo están overbooking. En fin, que no merece mucho la pena. Si quereis estar en remojo lo mejor es volver al travertino que es gratis porque la piscina es de pago, hay un torno en la entrada y si entras ya no puedes salir.

Intentamos salir por la salida de arriba, el problema es que no hay trasporte por lo que tienes que coger un taxi para bajar el pueblo o volver a bajar por el travertino. Nos decidimos por esto último. Son las 2 de la tarde, y a esas horas al sol hay que unirle las 50.000 turistas que han llegado, ya no sabes si estás en un Primark. Bajamos poco a poco, intentando no matarnos por  que la aglomeración es considerable. Cuando llegas a bajo das gracias al cielo por haber sobrevivido. Vamos a recoger las maletas a la oficina, tras pagar nos dirigimos a coger el Dolmus para ir a Denizli. El bus cuesta a penas 3,5TRY y en 20 minutos estás en la estación de buses, moderna y enorme,  desde allí se puede llegar a cualquier punto de Turquía.

En fin, que os recomiendo ir a Pamukkale, estar en Turquía y no ver esta maravilla es imperdonable, con 4 horas tenéis más que suficiente. Y sobretodo ir a primera hora de la mañana o a última de la tarde para evitar el sol y la bulla.