trucos para hacer fotos espectaculares viajando

By 29 enero, 2019Fotografía

A todos nos ha pasado alguna vez, y mas de alguna, que cuando vuelves de un viaje o una escapada, descargas las fotos al ordenador y cuando las ves en tu mente sena un waaaaaac, que indica que no están a la altura, por no decir una palabra soez.

Pero esto puede evitarse, yo recuerdo haber ido a algunos photowalk y después de disparar 50 veces llegar a casa y decir «joder, solo me valen dos o tres…»

Por eso quiero contaros, siempre desde mi punto de vista de aficionado, unos trucos para hacer fotos espectaculares viajando.

Conoce tu cámara

Esto parece una tontería pero no lo es. La cámara es una herramienta y como tal debemos de usarla y conocerla, de nada nos sirve tener una reflex de mil euros si disparamos en automático.

Leete el manual (yo hasta hice apuntes en un cuaderno), busca vídeos de youtube donde te expliquen como funciona y juega con ella, hay muchos juegos para aprender ha hacer fotografía, yo por ejemplo uso gurushot y aprendo mucho de composición y obtengo muchas ideas.

Piensa que tanto las cámaras como los móviles tienen muchas opciones de disparo, y hay apps para los móviles que hacen que los smartphones puedan sacarnos las castañas del fuego bastante bien si no queremos usar una cámara de más envergadura, pero siempre hay que saber como usarla.


Haz listas de los lugares que quieres fotografiar

Siempre es bueno investigar algo sobre el sitio al que viajas, saber que puedes visitar, hacer una lista por preferencias de lo que quieres ver, distancias… en estos planes de viaje puedes incluir también algunas de las fotos que quieres hacer. De esa forma te obligarás a ir a esos sitios y te esforzaras por ir allí.

Encuentra nuevos puntos de vista

Lo mas sencillo es llegar a algún sitio, sacar la cámara y ponerse a disparar como un grupo de japoneses.

Pero lo interesante es preguntarse:

«¿Desde donde quiero que el espectador vea la escena?»

Esta pregunta te hará que busques un punto de vista distinto, que llame la atención y te hará esforzarte en no hacer la típica foto.

Esto puede hacerte que tengas que hacer algo de lo que se denomina el yoga del fotógrafo, como agacharte, sentarte o incluso tumbarte en el suelo. Algo que puede ser bastante vergonzoso pero que cuando te acostumbras a hacerlo te da mas bien igual… ¡tu sabes lo que estás consiguiendo con esa foto!

Administra tus energías (y las de tus acompañantes)

Ir haciendo fotos a todo es bastante estresante y agotador, ir haciendo una y otra y otra foto, detiene la marcha natural de las acciones del viaje, esto pasará factura en la calidad de las fotos, que a pesar de ser muchas no valdrán demasiado.

Por eso es interesante usar el tiempo del viaje en eso mismo, viajar, conocer gente, culturas nuevas… de ese modo cuando dispares con la cámara serán fotos mucho mejores.

Algunos viajeros dicen que es interesante disparar medio día con la cámara y otro medio con el móvil, yo no comparto esto, pero si se que hay fotos que no requieren tanto esfuerzo y las hago con el teléfono y otras que si merecen la pena el tiempo que requieren y es cuando cojo la cámara.



Las fotos deben de contar una historia

Esto puede ser complicado de entender, pero las fotos tienen que tener algún sentido, sea el que sea, deben de decir algo, deben de tener una historia detrás, ya sea de una persona, un lugar, un evento, o una acción.

Aquí podemos introducir elementos de todo tipo, desde comida, lugares, las personas que viven en una comunidad, detalles geográficos o arquitectónicos… combinados para que creen un todo y el espectador se haga una idea de lo que la instantánea quiere mostrar.

Con esto te sorprenderás de los resultados y cuando vuelvas a ver la foto te acordaras de la historia que la rodea y todos esos recuerdos volverán a tu mente, por que cuando tu veas la foto te acordarás de lo que sucedió para hacerla, la gente que había a tu lado del objetivo, el olor, la temperatura y todo aquello que hace de verdad que un viaje sea algo especial.

Haz que la foto tenga algún interés

Cuando vayas a hacer una foto, piensa «¿Es verdaderamente interesante?» ya sea a nivel, técnico, artístico, personal…

El objetivo es construir una foto interesante y para ello debe de de haber alguna razón para hacerla, un tema, una composición que llame la atención, que el enfoque sea el que deseamos, y que la luz sea la correcta.

Si algo del párrafo anterior te falta  puede ser que tengas que recomponer los elementos, cambiar la dirección o moverte del punto en el que te encuentras. Todo con el fin de que la foto sea memorable, y no de esas que borrarías al llegar a casa.

Explora y déjate llevar

Como ya he dicho lo interesante es hacer un pequeño trabajo de documentación sobre el sitio al que vas, para saber cuales son los lugares para visitar y aquello que no debes de dejar de ver.

No obstante no tengas miedo a perderte, el moverte por las calles de una ciudad que no conoces sin un rumbo concreto suele dar bastantes buenos resultados a la hora de conocer como vive la gente de verdad, encontrar lugares escondidos y para incluso conocer gente.

En cierta ocasión leí que un viajero en Berlín decidió hacer un juego con su cámara. Este consistía en seguir la dirección de alguien que viera con una bici, y cambiar de rumbo cada vez que se cruzaba con otro ciclista. Así conoció muchos sitios de la ciudad de una forma divertida.

Yo soy un poco más prosaico. De muy pequeño empecé a jugar al rol y desde entonces a toda ciudad a la que voy busco una tienda donde vendan dados y compro al menos uno. Estas tiendas no suelen estar en el centro lo cual me hace salir de la zona turistica y visitar otros lugares de la ciudad más «reales». Y tengo dados de: Córdoba, Sevilla, Madrid, Valencia, Granada, Londres, Oxford, Lincoln, Berlín, Cracovia, Wroclaw, Poznan…. son como un pequeño souvenir de una aventura.



Habla con los «nativos»

Hablar con los nativos, los camareros… te puede ir dando ideas sobre donde ir y que direcciones tomar.

También puedes intercambiar impresiones con las gentes del lugar y pedirles una foto. Tras un par de frases podrás saber si es alguien receptivo o no, y no te llevarás sorpresas desagradables. De hecho puedes pedirle un teléfono o un correo electrónico para enviársela más tarde, y puede que incluso surja una pequeña amistad.

Además estas pequeñas conversaciones, que admito que cuesta comenzar, harán que esa persona te de su mejor cara y la foto tenga algo especial.

Esto me pasó a mi en el camino de Santiago, yendo solo se me unieron dos chicas en un tramo del camino, una de ellas era de Córdoba y la otra de Barcelona, fuimos hablando un rato y cuando decidí que me iba a quedar en un pueblo diferente a ellas, les pedí una foto y para mi es de las más emotivas de todo el camino.

Lo ideal es comunicarte con la gente en su propio idioma, aunque el inglés es un comodín que a veces puede fallar, siempre está ahí. Pero lo mejor es establecer contacto visual con la persona, ser simpático, sonreír mucho y que te vean emocionado. ¡¡¡Aunque a veces ocurre que te llevas una sorpresa y te contestan en español!!!

¿Quien iba a pensar que aquel hombre en un pueblo perdido de Polonia hablara español?¿O que aquel dependiente de una licorería de Berlín fuera filipino y nos contestase con un perfecto castellano? entre otros muchos…

Aprovecha las horas mágicas del día (las azules y doradas)

Estas se dan al amanecer y al atardecer, no seas vago y levántate pronto para hacer fotos al amanecer, es posiblemente la mejor luz del día y como secreto te contaré que muchas de las fotos de los grandes de National Geographic están hechas a esa hora.

La luz del amanecer destaca los colores, es una luz suave y crea una atmósfera que no hay al medio día.

Y si no puedes aprovechar esa hora, al atardecer tendrás de nuevo otra oportunidad perfecta para aprovechar.

Suprime las distracciones

Cuando hablamos de distracciones, nos referimos a las distracciones en la foto. Centra la atención de la foto en lo que quieres resaltar, en lo importante.

Usa las reglas de los tres tercios, el desenfoque como si fuera un retrato, líneas que dirijan al punto que quieres mostrar… pero haz que el detalle que quieres que se vea sea el protagonista de la fotografía.

Practica, practica, practica

Eso es lo más importante de todo, el no desfallecer, el no rendirse. Es algo que aprendí con el kung fu. Cuando empecé era como un robot, pero diecisiete años después ya llevaba dos años encargado de una escuela con alumnos que me llamaban maestro.

Con la fotografía es igual, todos empezamos sin saber. Yo hice un viaje entero por la campiña inglesa disparando en automático con la reflex que acababan de regalarme. Perdí todas las fotos de la catedral de Cambridge por que no puse flash de relleno y aun hay veces que al volver de alguna salida fotográfica me quedo diciendo bufff.

Por esa razón salgo a dar paseos con la cámara, para ir mejorando y entrenando para cunado llegan los viajes.

En cada photowalk al que voy llevo una técnica nueva que he aprendido y hago experimentos para lograr dominar esa técnica.

Lo mejor de la era en la que estamos es que hacer fotos es muy barato, no hay que revelarlas y podemos experimentar con las tomas, y si una foto no nos gusta, la siguiente saldrá mejor y así siempre estaremos listos en nuestros viajes.

Aunque no se debe de olvidar que en el viaje lo importante es disfrutar y vivir experiencias y no mirar todo a través de un objetivo o de la pantalla de un teléfono, pues nos podemos perder muchísimo.

Espero que estos trucos para hacer fotos espectaculares viajando os sirvan de ayuda y podáis hacer esas instantáneas que os hagan revivir el momento en la hicisteis y llevar hasta él a quienes se la enseñéis.

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