Crestería por la Sierra de Esparteros

By 10 junio, 2020Senderismo y +

No hace mucho me “bautice” en el montañismo con una crestería de nivel medio-alto según me dijeron en la Sierra de Esparteros en Morón (Sevilla).

Para alguien aficionado al trekking y el senderismo, el paso a la montaña puede ser algo natural pero es difícil dejar tus senderos y caminos por duros o pedregosos que estos sean para trepar por montañas donde las piernas, el fondo, la resistencia física y mental se ponen a prueba. Sobre todo cuando se lleva mucho tiempo sin hacer ejercicio real más allá de los paseos que se podían dar en las fases de desescalada debido a COVID19.

No obstante calcé mis botas, unas Merrel que me encajaban como un guante, mis bastones, mi fiel reflex y mi mochila y fui junto con todo el equipo a esta sierra que en mitad de la campiña Sevillana aparece como un diente solitario de 5km de largo y picado por las canteras de cal que han mordido su falda y que recuerda a una caries tallada por el hombre en la misma naturaleza.

La Subida

Lo primero que impone cuando vas a subir una montaña, y aquí el desnivel no llega a los 600 metros, es que te ves muy pequeñito frente a la altura que vas a subir y eso ya empieza a imponerte.

Pero comienzas a subir, y lo reconozco, me paré en varias ocasiones , para recuperar paso y por como dice Juanjo Garbizu en su libro Slow Mountain, para disfrutar de la montaña y yo ya iba también con esa filosofía, de modo que me detenía y miraba las vistas espectaculares, con el Terril, el monte más alto de Sevilla y que atacaría al día siguiente. (Si ya sabéis como soy; o todo o nada, de modo que dos montañas en dos días)

Durante la subida, según el camino que se tome, se cruzan una o dos casi plantas de casas de pastores abandonadas antes de asaltar casi de forma vertical, trepando, el penúltimo tramo que te lleva de repente, tras un giro, al vértice que no esperas que tenga un final tan sencillo después de lo que has pasado justo momentos antes.

El día que lo hicimos había un goteo constante de personas que subían al pico para disfrutar de las vistas, practicar deporte y hacerse la foto en el vértice.

Es aquí donde la gente termina la ruta volviendo por el mismo camino que se había hecho, pero nosotros íbamos a crestear, de modo que tras un descanso de unos minutos junto al vértice donde va llegando gente de forma más o menos continua, comenzamos el cresteo.

El Cresteo

Comenzamos el cresteo atravesando unas afiladas rocas que muerden las botas, al tiempo que los matorrales bajos, espinosos y densos se agarran a ellas y a las piernas haciendo que moverse sea algo peligroso ya que en muchas ocasiones oculten agujeros en la piedra provocados por el agua, sin olvidar que parte del tiempo tienes un precipicio de muchísimos metros, tan alto como es la sierra, a la derecha y con el cual es difícil no coquetear para obtener algunas fotos espectaculares. Aunque ya sabéis lo que pienso de arriesgar la vida por una foto, de modo que hay que hacer las cosas con cierto grado de seguridad por muy experto que se sea.

He de decir que en este tramo guardé la cámara y las fotos las hacía con el móvil ya que el saltar literalmente entre las rocas con la réflex en la mano no era mi idea de seguridad precisamente.

El cresteo va agotando tus fuerzas pero es algo que te dispara la adrenalina, y si se hace con cabeza es una actividad muy atractiva y nos mostraba paisajes memorables al tiempo que ponía al límite nuestras escasas habilidades de montañeros.

De hecho muchos sufrieron caídas de pequeña seriedad, tropezones y zancadillas provocadas por la vegetación…

Lo curioso es que hay un momento en el que no hay rocas y hay un pequeño collado donde se encuentra el resto de una hoguera. Se ve que alguien ha venido aquí a pasar la noche vivaqueando, ya que por esta zona no va a pasar ningún agente forestal.

De esta forma llegamos al final de la cresta y comienza lo que para mí fue la peor parte, la bajada…

La bajada

Con el grupo ya disgregado la bajada fue como el asalto de un ejército a un castillo, por donde se pueda y como se pueda y además sin parar para comer antes de afrontar la tarea, lo cual me pasó factura ya que iba casi sin energía y tuve que pararme en repetidas ocasiones y gracias a que mis dos compañeros me apoyaron todo el camino parando para comer una manzana y para que mis temblorosas piernas siguieran avanzando.

Pero al final llegamos abajo y seguimos una senda que creíamos que nos llevaría hasta la carretera, pero esta se topaba con una linde con alambre de espino que hay que saltar para llegar al asfalto y volver hasta la ermita donde habíamos dejado los coches…

Fin de la ruta

Los últimos 5 kilómetros de la ruta son por asfalto aunque en ocasiones hay un sendero en el lado derecho de la calzada para no estar expuestos ni al tráfico ni al sol, que según la época en la que se haga la ruta cae a plomo quemando todo trozo de piel que encuentra.

Pero justo a 500 metros antes de la ermita hay un pequeño bar que casi pasa desapercibido y donde yo pensando que era una casa iba a pedir que nos llenaran las botellas, pero allí nos esperaban los compañeros. Os recomiendo el bar ya que tiene unos platos y fuentes de comida brutales por 4 y 5 euros, la cerveza en litronas y los refrescos de lata a un euro… ahí lo dejo…

Conclusiones

Para ser la primera ruta de montaña que hacia no me fue demasiado mal, conseguí hacerla entera, me había memorizado el track hasta un punto que daba miedo, mis compañeros decían que me había pasado la semana estudiando los mapas y con la brújula y tal… (Sí, tengo una brújula y se usar mapas y cosas así, aunque no llegué a ese punto…)

Las botas se llevaron la peor parte tanto que tuve que llamar el domingo para cambiarlas, pero la marca no tuvo ningún problema en hacerlo.

Para mí creo que es importante:

  • Llevar al menos 3 litros de agua en esta ruta
  • Tener algo de comer y almorzar para recuperar energías
  • no tener prisa, ya que es mejor tener cuidado pues un error puede tener graves consecuencias
  • unas botas que ya estén trilladas por los daños que el terreno puede causar
  • hay que tener en cuenta que a partir de entrar en cresteo no nos vamos a encontrar con nadie, por lo que es necesario llevar un botiquín
  • estar federado por si pasa algo
  • llevar protector solar, gorra y gafas de sol con cuerda para que no se caigan, ya que no hay ninguna sombra.

Gracias al grupo de Amigos Senderismo, de quienes he tomado algunas de las fotos.

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