Fotografiando la luna de Nieve 2020

By 14 febrero, 2020Fotografía

Esta aventurilla fotografiando la luna de Nieve ha sido uno de los mejores momentos de lo que llevamos de 2020 en lo que a fotografía se refiere.

El otro domingo estaba en mi casa después de varias semanas de trabajo intensivo echando horas extras debidas a la gestión de un proyecto.

El día anterior había salido por la mañana temprano a la montaña de senderismo y a hacer lo que en mi tierra se denomina un perol, que viene a ser ir al campo a hartarse de comer y beber de modo que llegué tarde a casa.

Aquel domingo era el primer día en semanas que tenía para dormir a pierna suelta, descansar y relajarme, aunque tuviera que repasar algunas cosas de trabajo, pero en verdad no me importaba demasiado, aquellas tareas no durarían más de un par de horas, de modo que las hice temprano para disponer el día para mi.

Antes de comer ya estaba disfrutando de las fotografías del día anterior, seleccionando las que más me gustaban, recortando, y revelándolas.

Estaba bastante contento con el resultado de muchas de ellas, había capturado paisajes increíbles, buitres en pleno vuelo bastante cerca y desde arriba…

Fue entonces cuando en el grupo de senderismo escribieron un Whatssap que venía a decir:

@MIGUEL, si tienes oportunidad de hacer fotografías desde algún lugar de la cornisa del Aljarafe (cerro de Santa Brigida, por ejemplo), no pierdas la oportunidad de fotografiar la Luna de Nieve

¿La luna de nieve? Mi primera superluna con teleobjetivo, eso no podía dejarse atrás, de modo que mis planes de pantunflas, peli (ponían el Retorno del Rey en Paramount) y manta se esfumaron. Escribí en el grupo de photowalk si alguien se apuntaba conmigo a venir, y los incansables Francisco Del Prestamo y Natalia se apuntaron a mi aventura express.

Una hora después nos encontramos dejando los coches en la base de una montaña (La única en las cercanías de Sevilla) y comenzando el ascenso de una media hora, cargados con todo nuestro equipo y sin agua. El maldito GPS nos había llevado por donde a el le dio la gana y no esperábamos un ascenso como aquel…

Descansamos un poco cuando coronamos la cima, y después montamos los equipos (los trípodes, teleobjetivos, linternas…), la luna nos alumbraba y esperaba sobre las luces de la ciudad a que la fotografiásemos y de ese modo comenzamos a calibrar nuestras cámaras.

Tras unas indicaciones de Francisco empezamos a tener unos resultado buenísimos, de hecho era muy interesante ver los aviones pasar en el mismo encuadre y hacerle fotos de larga exposición, uno o dos segundos (bueno vale yo hice una de trece) y que sus luces se dibujases como rayas de luz en el cielo pareciendo naves espaciales o incluso hay quien me pregunto si era la ISS. Ojalá!

Para hacer las fotos en general de la luna usamos los siguientes parámetros (que de seguro no serán ni por asomo los mejores):

  • Una ISO baja, yo disparé a 200 para evitar el reflejo de la luz blanca de la luna
  • Una velocidad de obturación de 1/125 ya que la luna se mueve y podía salir borrosa si le hacen fotos con largos tiempos de exposición.
  • Dejé el calibrador en negativo para evitar reflejos, luego siempre puedo darle luz en la fase de revelado
  • La apertura la dejé a 8, siempre lo hago para este tipo de fotos que no tengo muy claro que hacer… (bendito punto dulce)

A la hora de disparar utilicé el disparador a distancia con un retardo de dos segundos para evitar trepidaciones y siempre enfocando según mi posición un poquito arriba y a la derecha, por que parece que no, pero la luna se mueve rapidísimo.

Pero pronto la luna se hartó de nosotros y mostró su timidez cubriendo su desnudez con un manto de brumas que no nos permitía más que imaginarla. No obstante, la ciudad, abajo, nos esperaba ansiosa de ser el objetivo de nuestras tomas, como una modelo en una pasarela que deseaba ser el centro de atención en un pase que no era para ella.

De este modo Sevilla se mostró en todo su esplendor, con la Giralda, la torre Pelli y al fondo las luces del estadio Benito Villamarin, con el puente del Quinto Centeranio, el del Alamillo y la SE30, que sin duda para hacer líneas de luz con los vehículos es algo genial.

La ciudad Cervantina, donde Rinconete y Cortadillo corrieron sus aventuras, nos estaba dando todo cuanto tenía para nosotros y nosotros no lo desaprovechamos, disfrutamos allí arriba mientras el frío se iba haciendo patente  y durante más de una hora nos deleitamos de esa noche, de esa luna, de ese momento.

Al finalizar recogimos todo el equipo y decidimos que hay que hacer algo allí, pues lo que vimos nos mostró que la fotografía nocturna es mucho más que las estrellas.

Bajamos comentando la preciosa experiencia vivida y a pesar de ser tarde no pude dejar de trabajar en las fotos de aquella noche en cuanto llegué a casa.

Habíamos roto los planes de descanso de un domingo, yendo a un sendero nocturno, coronado una montaña (aunque no sea demasiado alta) y fotografiado mucho más que la Luna de Nieve. Había sido una gran noche de aventuras.

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