Continuamos nuestro reto de las cimas, justo el día después de subir el Rocigalgo donde mi movil tras una caida se quedo fuera de juego y me dejé la cámara en el coche…

Aquella noche dormimos junto a unos molinos en un lugar «cercano» antes de ir con el coche a la ruta. Una ruta que transcurría en gran parte por un cortafuegos que ataca casi hasta la mitad del camino de forma directa.

Al menos hasta que se llega al primer afloramiento rocoso, ya que despues hay que seguir un track vagamente indicado entre matorrales espinosos y un pequeño bosque que te deja en una pista forestal la cual ya llega casi hasta la cima, aunque en este recorrido la cima no es lo espectacular.

Lo realmente fantástico son los riscos por los que pasa a unos metros la pista y donde es imposible no detenerse y admirar el paisaje, algo que te deja sin palabras.

Nosotros vimos desde las alturas a otro grupo de personas que intentaban subir como nosotros pero se iban para el lado contrario del bosque y a grito pelado en aquella inmensidad tuvimos que dirigirlos hasta el bosque antes de reemprender nuestra marcha hasta el vertice.

Este vértice no tiene anda espectacular, aunque estuvimos allí un rato mirando los dos paisajes que nos mostraba a uno y otro lado de la sierra, y el otro grupo nos alcanzó y allí pudimos intercambias anecdotas, curiosidades…

En serio, no se puede describir esa sensación de encontrarse con personas en una cima que intercambian de todo, allí donde no hay nada es donde mas humanidad crece.

Después nos fuimos para abajo hasta el coche, para regresar, pero este pico no es muy difícil de subir y se hace relativamente rápido y antes de volver a tierras Andaluzas nos detuvimos en Consuegra a disfrutar de los Molinos de Don Quijote, como dos de sus más fieles seguidores…

Nota: debido a las dificultades que tuvimos con el movil y la cámara no tenemos muchas imágenes de este pico… sorry!!!