Torreárboles – Villares – Cerrillo

By 25 enero, 2021Senderismo y +

Con esto de los confinamientos no se puede viajar y no puedo ver lugares de ensueño…

Esto era lo que pensaba hasta que decidí explorar la sierra de mi ciudad, algo que no hacía desde muchos años atrás, mientras que el COVID y el 2021 iban cerrándome fronteras y oportunidades, pero por fortuna se que hay muchos senderos en el municipio como para pasar mucho tiempo en la montaña, que no muy alta pero no por ello menos hermosa, y llegado el caso puede que lo contrario.

De este modo empecé a buscar una ruta que se ajustase a mis necesidades actuales, quería algo con un hito importante y que al mismo tiempo tuviera un kilometraje decente, de modo que encontré este itinerario, que repetiré, al menos en parte, por que la niebla no me dejó disfrutar de las tremendas vistas del Torreárboles.

Recluté a un grupo de brincacerros como yo, que estuvieran dispuestos a hacer esto después de tanto tiempo, y no tardé en alistar a mi escuadra, eramos cuatro, tal y como imponían las leyes de confinamiento que en ese momento imperaban, y tomamos el autobús camino de Cerro Muriano, pero nosotros y por un fallo mio nos bajamos en la parada de Torreárboles, pero ¡OJO! es la siguiente.

No obstante quise convertir aquello en una oportunidad empezando el ascenso desde más abajo siguiendo un trozo del Camino de Santiago hasta cruzarnos con la ruta que nosotros queríamos hacer y coger ya nuestro track.

Caminabamos entre pinos, dejando a la izquierda la Ermita de la Virgen de Linares de Cerro Muriano y tomando el camino de la derecha pasando por un vallado.

En este punto tengo que hacer hincapié de tomar el camino por dentro del vallado ya que por el otro lado, aparte de que se han gastado un sueldo en poner carteles de prohibido el paso, suele haber cazadores y gente disparando.

Es en este momento cuando el ascenso comienza de verdad y aunque no es muy largo, si os digo que no tiene nada que envidiar a algunos picos famosos de algunas provincias en lo que se refiere a inclinación.

De este modo se llega al famoso Torreárboles, desde el cual, según cuentan se puede ver toda Córdoba a un lado y si el día es bueno al otro lado se puede llegar a ver Sierra Nevada. Nosotros no pudimos comprobarlo pues la niebla ni tan siquiera nos permitía ver el cerro de al lado, de modo que con un frío importante nos hicimos las fotos de rigor y comenzamos el descenso por el otro lado, siguiendo el camino GR-48.

Un descenso también bastante inclinado por el que nos encontramos unos scouts que venían ascendiendo a buen ritmo y que finalmente nos dejo junto a un túnel que cruzaba bajo la carretera.

En este momento hay que tener mucho cuidado pues, los tracks te llevan hacia un camino ahora cerrado por lo que hay que seguir de forma casi perpendicular a la carretera y seguir las señales de la GR-48, que en ocasiones se pierden un poco de la vista.

Así se camina por dehesas y cerros que tenían el color de la hierba mojada y donde en los puestos de los cazadores por los que se cruza dejan cientos de cartuchos ensuciando el bosque.

Petición a los cazadores: No voy a entrar en polémicas sobre si la caza es buena, mala… estudié agronomía y conozco las razones cinegéticas, pero los cartuchos se pueden recoger después de disparar y no dejarlos allí contaminando la sierra. ¡Gracias!

Casi sin darnos cuenta llegamos al parque periurbano de los Villares, lugar donde los cordobeses suelen acudir en tiempos más felices a hacer sus famosos «peroles» y donde hay pistas de fútbol, zonas de acampada… y como no, senderos, y nosotros estábamos recorriendo uno que iba junto a la carretera y que tantas veces había querido andar…

Pero dejamos aquel sendero y nos introdujimos de nuevo en la espesura siguiendo un riachuelo sobre cuya risa se escuchaba el canto de los pájaros como hacía mucho que no lo escuchaba, y creedme cuando os digo que en ese momento se desconecta de todo.

Llegamos así a un antiguo puente junto a la carretera de las jaras, un lugar que conozco desde hace muchos años, ya solo quedaba andar un sendero que mis pies ya conocen en modo automático para llegar a la Assuan y descender por la cuesta de la traición, donde hay que tener sumo cuidado si vas un día que este todo mojado pues los puentes de madera y las rocas se escurren más de lo normal…

Relive de la ruta

Conclusiones

La ruta es larga, unos 18km pero sencilla, tan solo la subida y el descenso del Torreárboles reviste alguna dificultad, por lo demás en su mayor parte es sencilla y solo hace falta ir mirando las marcas de la GR-48 para no perderse.

Nosotros la hicimos en 5h 13′ contando las paradas para fotos, quitarnos y ponernos ropa de abrigo, comer algo…

El track de la ruta

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