Camino de Santiago (Frances), Palas de Rei Arzua

18-08-2018

Dormí esa noche en un hotel tipo capsulas, algo a lo que mucha gente es reacia, pero que en un albergue te da cierta intimidad y te permite tener la luz encendida por la noche, guardar algunas cosas contigo y lo más importante de todo, tener al menos un enchufe, en este caso fueron dos para ti, que aunque creáis que no, es algo importante.

Salí a las siete menos algo de la mañana antes que el sol como es costumbre y comenzó el viaje por caminos, pistas y senderos muy limpios y bien señalados, y donde al principio no nos encontramos con demasiada gente…

De hecho en el vídeo podéis ver algunas de las fotos, cruzando incluso algunos bosques bastante interesantes y pequeñas aldeas preciosas con pequeñas iglesias donde te sellaban la credencial.

De hecho yo tenía pensado pararme en Melide, pero el haber llegado antes de las doce, el que todos me pidieran que siguiera y el que a mi me apetecía seguir andando, hicieron que me fuera corriendo a mi albergue, donde recogí mi mochila grande, mientras mis compañeros de viaje se comían un plato de pulpo y luego continuamos…

Os diré que no me arrepiento de haber hecho esta etapa «doble» pero si os digo que no la hagáis con bañador y una mochila de casi doce kilos, pues fue lo que a mi me mató… un irritación con úlcera en las ingles.

Yo pensaba que el camino de Melide a Arzua iba a ser tan sencillo como el de Palas de Rei a Melide, pero es todo lo contrario, es duro, con cuestas que ya no sabes de donde están saliendo; «Ya no hay más loma, no puede subir más» pero lo hace… y cuando llegas arriba hay que bajar, y las bajadas atacan a las rodillas, donde cada paso es como un martillo golpeándote las rodillas, que por cierto tengo una operada de la triada.

Y luego se repite tres o cuatro veces ese suplicio, ya se que hay montañas peores y todo eso, pero es con diferencia la etapa más dura, al menos lo fue para mi, ademas por primera vez se parece algo más al camino real, ya que durante varios kilómetros, lo único que hay para sentarse y descansar o dejarse caer como hice yo, era el suelo.

La cuestión es que paré para comer a las seis y llegue a Arzua pasadas las ocho de la tarde desde las siete menos algo que salí y estaba muy mal en las ingles, tanto que aquella noche, a pesar de salir a dar una vuelta, no me atreví a ponerme ni crema en las heridas esperando que se secasen un poco.

Por esa razón decidí volver a ceñirme a mi itinerario inicial donde ya lo tenia todo listo, y recordé las palabras de aquel peregrino que me había cruzado los días de antes y que venía desde Roncesvalles.

«La compañía en el camino es como una naranja, cuando la exprimes mucho tienes que cambiarla, y no es malo, es bueno, por que vas conociendo a más gente.»

Eso me hizo que saber que no volvería a ver a los que hasta ese momento habían sido mis compañeros de viaje no resultara tan difícil y de hecho esperaba ansioso ver que me deparaba el camino.

Leave a Reply

Responsable » Miguel Ángel López Torralba
Finalidad » Contactar conmigo y enviarte mi contenido.
Legitimación » Tu consentimiento.
Destinatario » MailChimp, mi proveedor de email marketing, que está acogido al acuerdo de seguridad EU-US Privacy.
Derechos » Acceder, rectificar, limitar o suprimir tus datos cuando quieras.