Escapada por Tabernas y la Playa de los Muertos

By 8 julio, 2020España

Acabábamos de subir el Chullo, techo de Almería y disponíamos de un día y medio para explorar alguna zona más de esta fantástica provincia, de modo que decidimos ir a Tabernas, a ver esos lugares donde se han rodado tantas películas del Oeste, cuando Tabernas era el segundo Hollywood para un género ya prácticamente desahuciado pero que tantas tardes me hizo pasar frente al televisor.

Un atardecer de película

De ese modo alquilamos una habitación en el mismo centro del pueblo por teléfono y antes de llegar nos paramos en Texas Hollywood, donde pudimos pasear por algunos de los escenarios naturales donde tantos pistoleros, cowboys, forajidos y caza recompensas habían pasado.

No podía dejar de escuchar en mi mente las melodías de Ennio Morricone con sus películas como “La muerte tenía un precio”, “El bueno, el feo y el malo”, “Vamos a matar compañeros” y muchas otras. De hecho mientras escribo estas líneas tengo de fondo algunas de sus más famosas melodías.

Intentaba identificar donde estuvieron Lee Van Clef, Eli Walach, Clint Eastwood, Cesar Millan, Franco Nero… y de alguna forma en el eco de aquel valle, de aquel desierto, esperaba escuchar alguno de esos disparos desorbitados de revólveres de balas infinitas.

Pero Tabernas tiene mucho más que ofrecer, empezando por su plaza principal con una preciosa iglesia y su castillo derruido donde tras una empinada subida, pues Bea nos llevó prácticamente a campo a través, se llega a un punto privilegiado donde a un lado las sierras se asoman unas tras otras de una forma espectacular, y al otro lado el sol se pone sobre el desierto de los Espaguetis y Chorizo Western. (Nombre despectivo que daban los americanos a las producciones baratas que hacían los italianos y los españoles, aunque el termino Espagueti esté más extendido)

Nota: En cierta ocasión le preguntaron a Sergio Leone, autentico genio del Espaguetti, si se creía con autoridad para hacer cine del Oeste y el contestó que en la misma con la que los americanos hacían cine de romanos (El péplum era un género de cine muy en boga también aquello años)

De este modo vimos el atardecer, sobre un cerro, en un castillo en ruinas y con el valle donde más rodajes de Westerns se han rodado nunca, sintiéndonos como auténticos Sunsets Riders

La ruta 66

Y como riders terminamos aquella noche, pues fuimos a cenar a un bar de carretera americano cuyo nombre era Ruta 66, y donde nada más llegar puedes ver algunos coches clásicos americanos y unos surtidores antiguos de gasolina en el  aparcamiento.

Todo el bar está decorado de forma americana, la música, las cartas, y hasta la cerveza tiene sabor americano. De hecho no es difícil encontrar a grupos de moteros de algún motor club por allí.

Los precios están bastante bien para la cantidad que te ponen y el ambiente es bastante bueno, de hecho tienen incluso tienda de souvenirs, donde Bea me engañó y me compró una camiseta que no pienso estrenar hasta que me invite a uno de sus famosos capuchinos…

El nombre del bar viene no solo por la evocación de la ruta motera americana, también porque una de las rutas moteras más famosas de nuestro país sale desde Cádiz y llega a Barcelona y pasa justo por esa carretera,

Aquella noche nos fuimos a dormir, y nos levantamos para ir al tercio final del fin de semana, pues ya habíamos estado en la montaña, el desierto y ahora tocaba ir a La playa de los muertos

La playa de los muertos

Tras una travesía en coche llegamos al aparcamiento de la playa de los muertos que cuesta 4 euros, pero como un kilómetro más adelante a la derecha hay un desvío que baja paralelo a la carretera y que es gratuito. (De nada)

Para acceder a esta playa hay que hacerlo por un sendero que en algunos tramos tiene su complejidad, sobre todo cuando piensas que después del día de playa vas a tener que volver a subir por ahí.

Pero cuando llegas es algo espectacular. No es una playa de arena ni de piedras, son chinitos que están más que lavados por lo que el agua no tiene ni un poso, y eso se traduce en que te estas bañando en cristal.

El agua limpia permite ver los peces y el fondo de una forma que parece que estas en una película o en un documental del NG.

Las pozas, las piedras, todo parece pintado a mano por un pintor que ha creado su obra maestra, por eso hay zonas donde hay bastante gente. Espero que se sea responsable y no se destruya este espectacular paraje.

Terminamos de disfrutar aquel día de playa y volvimos al coche, aun me esperaban más de seis horas conduciendo hasta volver a casa después de dejar a mi compañeros de aventuras, pero mientras volvíamos llenos de euforia y descansábamos en una gasolinera pensábamos que Andalucía es increíble, como decía aquel anuncio; “Andalucía no es donde termina Europa, es donde empieza, es donde se inició el Nuevo Mundo, tenemos mar, campo, nieve, desierto, vaqueros y hasta soldados ingleses…” y aun me queda mucho por ver y por enseñaros…

Claro que no solo os hablo de Andalucía, aunque yo viva aquí, pues quiero llevaros conmigo y mis compañeros de aventuras a todos esos sitios donde una mochila pueda llevarnos…

 

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