Hacía tiempo que quería hacer esta ruta, y aunque las circunstancias no acabaron siendo las mejores, al menos pude terminarla.

Llegamos el día de antes a Zahara de los atunes al camping Bahía de plata, el cual no esta mal, aunque a mi parecer los baños eran escasos y estaban bastante lejos de la zona de acampada libre que se encuentra junto a una carretera donde pasan continuamente coches, motos y personas, por lo que el descanso es difícil, pero para un par de días no esta mal.

Nos levantamos por la mañana y recogimos a Vero, que llegó desde Sevilla para empezar la ruta.

Comenzamos la ruta dirigiéndonos a la playa de Atlanterra donde hay una roca donde rebota el sonido del mar y que hace sentir que estas rodeado de agua.

El recorrido no es tanto sendero como podría esperarse, de hecho parte del mismo transcurre por calles de chalets millonarios que disfrutan de una playa virgen justo delante (la playa de los Alemanes).

Esta playa esta delimitada por dos hitos importantes, una de ellas el bunker que se construyó en 1940 cuando el régimen franquista decide apoyar al eje y temiendo un desembarco aliado se creo un cinturón de fortificaciones de defensa y vigilancia por si se daba la situación. Actualmente esta abandonado.

El segundo hito es el faro de Carmarinal, desde donde se ve hasta el Cabo de Trafalgar y justo hasta la punta de los acantilados de Bolonia.

Mientras estuvimos aquí, llego la guardia civil para multar a un coche que había aparcado junto al faro, por lo que no es buena idea venir aquí con vehículo.

Desde este momento comienza un ascenso por una pista de tierra que muestra a una margen un terreno granítico fantástico y al otro un mar verde de pinos que se mezcla con el azul del mar, el del cielo y el amarillo de la gran duna de Bolonia.

Esta zona es zona militar y no es recomendable abandonar los caminos, aunque hay salpicadas un puñado de granjas.

Saliendo a la carretera y siguiéndola con mucho cuidado llegamos a Bolonia, un pequeño y precioso pueblo con una playa de media luna espectacular y que cada año va teniendo más visitantes.

Aquí nos paramos a tomar algo antes de dar la vuelta y fue en ese momento cuando recibí una llamada de mi familia con noticias preocupantes sobre la salud de mi madre y nos volvimos a poner en marcha. Afortunadamente fue solo un susto pero yo ya no iba pensando en hacer fotos o vídeos hasta que pude contactar con mi padre, momento en el cual ya habíamos coronado la duna. (Esta es la razón por la que no hay fotos de las ruinas)

Para volver decidimos salir a la carretera y tomar el mismo camino que de ida, con un calor importante, pero contentos con la ruta y todo lo que habíamos visto.