Camino de Santiago Vía de la plata | Sevilla – Guillena

By 27 octubre, 2019Camino de Santiago

Por fin llego el día, estábamos todos un poco nerviosos, íbamos a comenzar un camino que no sabíamos que nos traería pero que seguro que iba a ser algo increíble y todo empezaba yendo desde Sevilla a Guillena.

En la puerta de la catedral de Sevilla comienza la aventura, obviamente después de sellar en la misma, ¿Cuantos peregrinos pueden jactarse de recorrer un país entero?, avanzamos por la avenida de la constitución para callejear por el centro, pasando por algunos de los bares de tapas más conocidos de la zona.

Cruzamos entonces el puente de Triana y atravesando por el barrio del mismo nombre, uno de los más pintorescos de la ciudad, pasamos junto a la asociación de “Amigos del camino, Vía de la Plata”, quienes hacen una labor increíble marcando con flechas amarillas todo el camino que tienen bajo su “protectorado”, ya que he de decir que en las dos etapas de esta primera fase no hemos tenido oportunidad de perdernos en ningún momento.

De este modo llegamos a Torre Sevilla y uno de los miliarios que nos acompañarán durante el camino, desde este exactamente quedan 1000km hasta santiago, aunque quitaran el cartel.

Mil kilómetros, que se dice muy rápido, pero como se lee en muchas paredes de albergues:

“Caminante son tu huellas el camino y nada mas,
caminante no hay camino se hace camino al andar,
al andar se hace camino, y al volver la vista atrás,
se observa la senda que no se ha de volver a pisar”

Con este pensamiento se cruza el río Guadalquivir y se entra en Camas, para atravesar el pueblo y salir por un polígono industrial bastante feo la verdad.

Vídeo Camino de Santiago Vía de la plata | Sevilla – Guillena

Pero mientras los ánimos decaen debido al asfalto y a que las vistas no son en absoluto lo que se espera del camino, ya hay algunos conductores que pasan a tu lado que te gritan desde sus vehículos esa gran frase que el pensar que te la dicen aun en Sevilla hace que se te erice el vello.

“Buen camino!”

Y mientras avanzas entrando en el maravilloso pueblo de Santi Ponce puedes ver en el horizonte su monasterio que parece que te saluda y te da la bienvenida a la ciudad romana de Itálica, parada obligatoria para cualquier peregrino que se precie, pues no todo es andar, ya que el camino no es camino si no se disfruta.

Aquí en Itálica se pueden ver las ruinas de la fabulosa ciudad que dio luz a Trajano, el primer emperador Hispano, con su circo aun en buenísimas condiciones, tanto que en verano se representan obras de teatro en él.

A la puerta de la ciudad romana, que por cierto es gratuita, puedes disfrutar de unas papas con mojo picón típicas de las islas Canarias en el Ventorrillo Canario en mitad de la etapa.

Pero no conviene detenerse demasiado pues aun queda mucho por andar, y de ese modo de nuevo en pie seguimos caminando por una carretera sin alcen que con el sol muerde los pies como un perro rabioso durante aún un kilómetro más.

Tras cruzar unas rotondas con sumo cuidado se entra en el inicio de la pista, aunque esta bastante sucio el inicio de la misma con montones de frigoríficos desmantelados, hace que el suelo cambie.

Se trata de una pista más recta que un bordón sin una sola sombra y que si tienes el sol andaluz con ganas de golpearte lo pasas realmente mal, pero afortunadamente nosotros teníamos el cielo cubierto de nubes, que amenazaban tormenta, aunque esta no llegó hasta que llegamos a nuestro destino.

En mitad de este camino hay un vado en el Arroyo de los Molinos, que si trae agua es complicado de pasar debido a que solo tiene una pasarela y se puede perder el equilibrio.

Por fortuna para nosotros y desgracia del campo estaba seco y pudimos pasar sin problemas.

De esta forma continuamos andando y vemos aparecer al fondo Guillena, nuestro primer destino, donde nosotros nos hospedamos en el albergue “La luz del camino”, regentado por un simpatico hospitalero alemán muy acogedor y con habitaciones que intenta repartir de la mejor forma posible para dar intimidad. Nada que ver con algunos albergues que he visto en otras zonas que parecían barracones.

Aquella noche llovió muchísimo y pensábamos que la siguiente etapa iba a ser imposible de hacer pero cenamos, descansamos y… (Eso ya es otra aventura…)

En definitiva la etapa de Sevilla – Guillena es bastante insipida, solo tiene un par de lugares reseñables como Itálica, y tiene mucho porcentaje de recorrido sobre asfalto que no mejora debido al tedio de la larguísima recta que forma parte del porcentaje restante, pero en definitiva hay que hacerla y disfrutar de cada rincon que encuentres, ya sea por un monasterio, unas ruinas romanas, un río que cruzar o un «buen camino!» que te gritan…

Mapa de ruta Camino de Santiago, Vía de la plata

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