Ruta de Senderismo por el río Bailón en Zuheros, Córdoba

Zuheros es un pequeño pueblo de unos mil habitantes en el sur de Córdoba, se encuentra entre los pueblos más bellos de España, no solo por su pequeño castillo árabe y sus calles blancas, también por su sierra espectacular donde se encuentran algunas de las sendas más variopintas que puedes imaginar y la cueva de los murciélagos donde se han encontrado restos humanos, pinturas rupestres… y con mucha historia.

Pero hoy lo que nos interesa es la senda del río Bailón que como vais a ver deja boquiabierto a cualquiera.

La primera vez que estuve en Zuheros de turista vi un camino que subía haciendo eses por la ladera de una montaña y me dije que tenía que ser una aventura recorrer ese camino…

Bueno ahora he recorrido esa senda, y puedo decir que verdaderamente es una aventura, pero no es apta para personas que no tengan algo de experiencia andando ya que comienza con una subida muy dura, tanto que si no estas acostumbrado te saca el aire de los pulmones y te deja bastante mal, pero creedme, si lo aguantas es algo increíble.

Una vez que hemos subido, nuestro camino recorre el río durante unos kilómetros recorriendo el valle y entrando en el que llaman el bosque encantado que nos lleva hasta una antigua espiral de piedras antes de llegar a una zona despejada con fuentes de agua fría que viene de la filtración de las lluvias por el terreno.

Siguiendo el camino se llega a una dolina que sorprende al caminante y tras cruzarla a la izquierda se escucha el ruido de las cascadas donde algunos lugareños de los pueblos de alrededor van a pasar el día. Y donde nuestra expedición llega al medido día para comer y descansar, pues aun nos espera los más duro.

Una vez repuestos a la sombra de las encinas retomamos el paso y volviendo por nuestros pasos hasta el punto donde giramos en la dolina ahora iríamos a la derecha, comenzando a subir por un terreno irregular de rocas de origen kárstico que vuelve a exigir unas buenas piernas, buenos pulmones y un calzado resistente y que cubra los tobillos para no tener incidentes desagradables en un lugar donde apenas hay sitio para sentarse, sombra, y donde esperar que llegue ayuda por tierra es poco menos que una utopía.



Pero mientras andas por ese terreno, duro como la roca que lo compone, se suben y bajan pequeñas colinas a la altura a la que nos encontramos, pues estamos en media montaña y el cansancio se va haciendo patente mientras vamos girando para llegar a la otra cara de la montaña por la cual trepamos al inicio por la mañana.

Pero hay que rodearla y bajar por un camino de rocas sueltas que recuerdan a una antigua senda que parece olvidada y nos lleva por algunas plantas de casas de piedras de las que ya apenas queda nada.

Es en este punto cuando los músculos ya están doloridos, las piedras golpean nuestros pies mientras bajamos, y el equilibrio se pone a prueba pero la meta ya esta cerca, terminando al inicio de la senda que tomamos al principio.



Ya solo nos queda subir al pueblo y tomar algo relajadamente en la plaza principal del pueblo antes de regresar.

Para mi esta ruta es una de las mas complicada que he hecho por los cambios de terreno, la distancia y la temperatura, de hecho me bebí más de 4 litros de agua aquel día pero fue algo realmente espectacular…

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